“Mar Adentro” compone una serena, delicada e íntima reflexión sobre temas tan básicos como la vida y la muerte, en especial la fugacidad de la primera, a la que hay que sacar partido con el amor y el cariño (sea entre amantes, amigos o familiares) en primer término, y la necesidad de la segunda cuando no existe partido que sacar y solamente pervive el deseo, la frustración y la memoria.
Esto se desarrolla en base al estudio psicológico de su inerte personaje central, el parapléjico Ramón Sampedro, y su interacción personal en un pequeño microcosmos que expande mediante la imaginación y soporta con su bonhomía, conllevando una situación de espera para una salida digna de la vida con simpatía y una afabilidad natural no exenta de firme y decidida personalidad.
Alejandro Amenábar, alejándose por primera vez del thriller, demuestra una estupenda pericia en el dibujo emocional, retratando con sensibilidad, apego, cercanía y sencillez a unos personajes que rezuman sinceridad y cotidianeidad, con diálogos muy bien trabajados, sencillos, terminantes, realistas, intensos… y no privándose de simbologías y lirismo, acentuado por un magnífico trato visual y narrativo, pausado, reflexivo e íntimo, que a veces parece ofertar retazos de docudrama en su despliegue de momentos dramáticos henchidos de emoción, apuntes de humor que recaen principalmente en la sorna gallega destilada por Sampedro/Bardem y situaciones románticas, un tanto forzadas en ocasiones.
Cuando Amenábar defina mejor la funcionalidad de algunos caracteres más allá de cierta ambigüedad se erigirá como uno de los grandes autores cinematográficos del momento.
En cuanto al reparto, con una fenomenal dirección de actores, no hay palabras para encomiar la excepcional actuación de Javier Bardem, todo un fenómeno interpretativo y sin duda uno de los mejores actores actuales del cine mundial, que brilla en un elenco magnífico, con una fantástica Lola Dueñas en el papel de Rosa y una Belen Rueda muy aceptable en su debut cinematográfico.
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Alejandro Amenábar
Javier Bardem

Alejandro Amenabar un hombre que es pura sensibilidad y puro talento con su cuarta película ha querido demostrarnos que no solo sabe crear suspense sino que sabe crea poesía; no solo hace cine de terror sino cine con mayúsculas. ”Mar adentro” es un ejercicio de virtuosismo narrativo, un ejemplo de como desde una base estática desarrollar una puesta en escena tan dinámica, un paradigma de como deben ser dirigidos los actores. Con respecto al guión he de decir que Amenabar (al igual que otros directores en boga como Shyamalan) siempre me ha gustado mas como director que como escritor y con “Mar adentro” mantengo dicha apreciación por lo que en el guión encuentro algunos fallos (o al menos puntos controvertibles): El dibujo de los personajes puede parecer insuficiente o al menos presenta carencias en personajes importantes de la trama; la línea argumental puede parecer demasiado monotemática (pudiendo extraérsele mas jugo a personajes del entorno de Ramón) y la inclusión de la figura del cura me parece un recurso bastante infantil y demagogo que imprime un talante algo maniqueo mas allá del cariz humorístico de la secuencia; por contra diré que los diálogos me parecen geniales, ya que huyen de postura reivindicativas y radicales pera centrarse en el espíritu e introducirse en el alma de Ramón Sampedro. Agradezco infinitamente que la película haya sido encarada desde un prisma alejado de la denuncia social (no hubiese sido extraño que en manos de otro director hubiese acabado siendo un simple panfleto), esto queda demostrado en el hecho de que (no deja de ser curiosa la paradoja) una película que nos narra la historia de un hombre que quiere acabar con su vida te deje tras verla tantas ganas de vivir.
Por supuesto el film también es una gozada visual, gracias en gran parte a la labor del gran Aguirresarobe, destacable en este aspecto el primer vuelo desde la ventana hacia el mar (puede parecer un recurso socorrido pero es de una belleza plástica incuestionable). La banda sonora es una delicia, los flashback escasos pero acertadísimos... y luego llegamos a Bardem. Cuando el ríe nosotros reímos, cuando el llora nosotros lloramos, el enorme carisma que irradia al personaje es una ayuda fundamental para involucrarte en la historia, huye de tics y recursos fáciles, hay miradas que te dejan helado...¿que mas se puede decir? sencillamente imperial; aunque Javier es de lejos el mejor del reparto hay que decir que todos los actores están muy bien del primero al ultimo, especialmente sorprendente Belén Rueda (sin que su papel sea difícil o destinado para el lucimiento, hay que decir que lo resuelve con mucha dignidad). Yo particularmente de entre los secundarios me quedo con un extremadamente veraz Celso Bugallo.
Profunda, lírica, poética, no carente de sentido del humor...
¿Una de las mejores películas españolas de los últimos años?: seguro; ¿una de las mejores películas de la historia del cine español?: El tiempo dirá. Fernando de la Cierva Abad
"Mar Adentro" es una historia donde la muerte está en cada poro de la cinta pero extrañamente te da ganas de vivir parece una contradicción pero Amenabar es capaz de hacerlo posible; y todo sustentado con unas interpretaciones antológicas.
Cuando aun todo el proyecto estaba en el aire y anunciaban que Javier Bardem sería Sampedro me desilusioné un poco la verdad, no me esperaba un actor tan joven, pero cuando lo vi caracterizado y con esa sonrisa típica de Ramón me dije tonto mil veces por no confiar en el buen hacer de Bardem, está espléndido (huele a nominación de Oscar, el Goya ya lo tiene asegurado). Y lo bueno no es que solo Bardem está bien, sino que lo secunda unos actores fantásticos: Belen Rueda está que se sale, cabe citar el beso que le da a Sampedro en la playa verlos en esa situcaión me puso los pelos de punta; Lola Dueñas hace de un papel pequeño todo un mundo; y después está toda esa familia tan bien reconstruida, sobre todo cabe destacar desde mi punto de vista a Mabel Rivera, Manuela, sencilla sencillez que arrebata cada plano en el que está (se disputará el Goya a la mejor actriz revelación con Belen Rueda), Celso Bugallo también lo hace muy bien, al igual que Tamar Rivas, y ese padre Joan Dalmau, que no dice nada pero cuando habla rompe los esquemas. No hay que olvidarse de Clara Segura que como dice su apellido la veo segura en los Goya.
Pero "Mar Adentro" no es solo interpretaciones, es poesia, lirismo, belleza, sencillez, contundencia...
La música cuadra perfectamente con cada escena, esa "Negra Sombra" cantada por Luz Casal pone los pelos de punta, y la ópera de Sampedro te obliga a llorar acopañando ese vuelo en su sueño, colosal.
La fotografia, cómo no, es perfecta siendo de quien es.
Y aunque podría decirse que se centra mucho en las relaciones amorosas del protagonista el desarrollo nunca pierde fuelle y nunca da pie al aburrimiento.
Sentimientos a granel, humor negro, negrísimo ("-¿Fumas? -Si, a ver si me mata."), buena música, magnificas interpretaciones... esto es "Mar Adentro".
No perderse:
-El vuelo a través de su ventana hasta la playa donde hay ese maravilloso beso.
-La despedida de Sampedro.
-Cada escena donde está Mabel Rivera.
Lo mejor: Bardem, Rueda, y Rivera. La música, la dirección y la fotografía.
Lo peor: la aparición del cura tetrapléjico. Miguel Calvo Marqués
La vida de Ramón se ve alterada por la llegada de dos mujeres: una abogada (Belén Rueda) ,apoyando su lucha, y Rosa (Lola Dueñas) dándole ánimos de vida. Él consigue cautivar a las dos mujeres. Además sabe que sólo la persona que de verdad le ame, será la que le ayude a realizar el paso a su muerte.
A través de una magnífica y realista caracterización de todos los personajes, Amenábar consigue acumular una explosión emocional en los los diálogos y en los acontecimientos que se van llevando a cabo en la trama. La interpretación es sublime; Javier Bardem caracteriza magistralmente a Ramón, todo un logro, e incluso actrices como Belén Rueda, Lola Dueñas o Mabel Rivera realizan un magnífico trabajo.
El guión ha sido elaborado por el propio Amenábar y por su amigo Mateo Gil que siempre ha colaborado o ha puesto su granito de arena en los proyectos de su amigo Alejandro. Este drama podrá dejarte con lágrimas en los ojos e incluso llorar a moco tendido de la tristeza y la belleza transmitida en las imágenes y en los diálogos. Además conseguirá sacarte una sonrisa; está plagada de toques de humor negro aportando mucha vida a nuestro querido protagonista. La música como sigue siendo característico del genio ha sido compuesta por él mismo; además cuenta con la colaboración de Carlos Nuñez. Éstos han conseguido dar fruto a una música conmovedora con instantes de gran impacto emocional dentro de los últimos pasos de la vida de Ramón.
Una película que ya está siendo alabada por la crítica y por el público y que muy posiblemente recoja grandes premios nacionales e internacionales.
Sensible, bella, emocional, irrepetible, asombrosa...sensiblera, manipulativa...de un maestro al quien todavía le queda mucha vida con la que poder deleitarnos.
Miguel Herrero Herrero
Al margen de esta transformación posterior del film en obra de culto, Tesis es una magnífica película que juega con las apariencias y que supo retratar una juventud alejada del tópico drogas, sexo y rock’n roll, centrando la trama en un ambiente universitario totalmente creíble. Amenábar iniciaba con esta película una filmografía interesante por su propuesta formal (uso de la elipsis y del plano secuencia) y sus pretensiones temáticas (mostrar los límites de la realidad a través de vidas que son apariencias). Este último aspecto fue el eje central de "Abre los ojos", una película tan pretenciosa como inusual en nuestro cine, pero que carece de la verosimilitud de "Tesis" por estar preocupada en convertirse en la fábula contemporánea sobre la debilidad del individuo ante la máquina opresora del consumismo, más centrada en la imagen y el éxito que en las personas. En esta película, Amenábar juega con la paranoia pero recurriendo más al efectismo que a la necesidad de mostrar unos personajes atrapados en unas vidas falsas. Todo queda reducido a una especie de videoclip que, no lo neguemos, contiene una secuencia ya clásica, aquella en la que aparece la Gran Vía madrileña totalmente desierta ante la estupefacción del protagonista. Quizás por el excesivo seguimiento mediático que suscitó su figura, Amenábar se refugia para su siguiente película en un relato de terror clásico, que quiere ser fiel al espíritu de los films de Hitchcock y de la atmósfera claustrofóbica de los cuentas de Edgar Allan Poe, a la vez que vuelve a plantear el dilema entre lo real y lo maravilloso, una preocupación que obsesionaba al Hitchcock de "Vértigo" o al Robert L. Stevenson del "Doctor Jeckyll y Mr. Hyde". Lo gótico y lo romántico se funden en una historia de fantasmas original y entretenida, fascinante en su puesta en escena e inteligente en su argumento. "Los otros" (The others, 2001) es la obra clásica de Amenábar hasta el momento. Su calidad cinematográfica reside en su apuesta por mostrar y esconder un mundo de ficción, apoyado en unos personajes creíbles e inquietantes. Lo que conocemos de ellos no lo van diciendo las imágenes. Las palabras no cuentan tanto como las puertas y cortinas que esconden un mundo enfermo y claustrofóbico, las velas que enturbian una fotografía entre brumosa y expresionista, y los sonidos que acrecientan el temor ante la verdad que vamos desvelando. Esta magnífica película nace del cine y de la ficción.
Su última película, "Mar adentro", ha pretendido ser una muestra de su capacidad para afrontar cualquier clase de género, en este caso el melodrama. No podemos negar que "Mar adentro" ha sido un proyecto arriesgado para Amenábar, aunque carece de la fuerza visual de sus anteriores trabajos. Se trata de un melodrama que abusa de los efectismos musicales y de momentos reiterativos, una obra demagógica que pretende mostrar al espectador aquello que está dispuesto a ver, sin sorpresas ni planteamientos nuevos. Más cercano al universo realista de Fernando Léon de Aranoa que a la crítica ácida y dogmática de Ken Loach, Amenábar ha construido una película carente de interés cinematográfico, que no aporta nada nuevo a su evolución estilística pero que, a cambio, demuestra su enorme talento para la dirección de actores.
No resulta su película, como se ha querido defender, una muestra de cine realista (el empeño de encontrar el realismo sólo en las escenas de la vida sencilla de una familia rural gallega no es suficiente), y no lo es porque a Amenábar, al igual que, por ejemplo, a Spielberg (otro icono para el cineasta español), no le interesa tanto la realidad como la emoción.
La puesta en escena se focaliza tan sólo en Sampedro y su dormitorio, en sus diálogos, que no encuentran apenas réplica, olvidando que existe más realidad por mostrar fuera de ese espacio. En definitiva, se trata de un melodrama tan válido, o incluso de peores resultados, que Billy Elliot (Ídem, Stephen Daldry, 2000), pues no hace un retrato digno ni inteligente del resto del reparto, el cual tan sólo actúa como comparsa del protagonista. " Mar adentro" es una película de factura correcta, de dirección aséptica y con un guión predecible que no trasciende. Victor Rivas Morente
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