 | COLLATERAL
  
Director: Michael Mann.
Intérpretes: Tom Cruise, Jamie Foxx, Jada Pinkett Smith, Javier Bardem.
Max (Jamie Foxx) es un taxista de Los Angeles que trabaja con la ambición de poder emprender su propio negocio.
Una noche, un cliente llamado Vincent (Tom Cruise) sube a su taxi con la intención de matar a cinco personas. Es un asesino a sueldo que pretende aniquilar a los testigos clave que pueden perjudicar a los narcotraficantes que le han contratado.
Para localizar a sus víctimas utilizará el taxi de Max. |
Tom Cruise ejerce de villano en este film de Michael Mann, un thriller urbano y noctívago rodado con cámara digital, manejado con el suficiente pulso narrativo y un somero hálito de film noir para no verse desbordado por el siempre excesivo ejercicio de estilo de su autor, quien no obstante y así hay que reconocer, manifiesta un dominio visual bastante lustroso.
El clásico asunto del involucramiento de un ciudadano corriente en una situación de extremo peligro sirve a Mann para intentar, dentro del contexto de la urbe angelina, conceder valía a los aspectos psicológicos del thriller, aposentando sus virtudes en la tibia exposición de unas personalidades contrapuestas, en el encuentro y acercamiento entre el bien y el mal, confinados en las figuras de unos personajes correctamente interpretados por Cruise y Jamie Foxx, a quien Mann sabe extraer la suficiente química para que la trama, en cierta manera parabólica en el cotejo de distintas actitudes vitales, no caiga en un formulismo, que sí existe y que provoca cierto decaímiento en algunos pasajes, principalmente en aquellos en los que la acción toma el protagonismo. |  |
La brillantez estética, el destacado empleo de los escenarios y atmósferas de los Angeles como parte importante en el film (al igual que Martin Scorsese había hecho con Nueva York en “Taxi Driver”), fotografiados sus distintos rincones magníficamente por Paul Cameron y Dion Beebe, el profesional encauce del tempo narrativo en referencia a las emociones y reflexiones buscadas, un guión insubstancial pero pasadero de Stuart Beattie, y las dignas interpretaciones, conforman un thriller frugalmente entretenido, que incluye a un desaprovechado Javier Bardem en un reparto bastante caprichoso en la configuración de personajes que intentan con poco éxito cebar con mayor chicha la trama principal.
La elección de Cruise como “malo” del film, a pesar de su buena actuación y el esfuerzo por abarcar otros registros, puede resultar curiosa en principio por la fácil repercusión en la mass media de esta particularidad, pero la misma puede damnificar al film al contener de cara al espectador una identificación subconsciente con las características psicológicas de los personajes tradicionales interpretados por la estrella hollywoodiense, la cual puede alejarle de la intimidación que un personaje de estas características requiere. Vamos, que no tiene la magnitud de un Robert Mitchum en “El cabo del terror” o “La noche del cazador”.
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Michael Mann
Tom Cruise
Jamie Foxx
Jason Statham
Javier Bardem
Mark Ruffalo

Todo comienza con el azar, que juega una mala pasada a Max (Jamie Foxx), taxista de la ciudad de Los Ángeles, que recoge a Vincent (Tom Cruise), un asesino a sueldo, que se aprovechará de la ingenuidad (menguante durante el film) de su anfitrión, para llevar a cabo su trabajo y asesinar a cinco personas inmiscuidas en un importante caso.
Michael Mann nos lleva por una historia simple, que como siempre tiene una pequeña sorpresa final, con cámara digital, y consigue que no perdamos la atención en ningún momento, sustentando el film en esos diálogos de los dos protagonistas sobre el bien y el mal aderezados de las más que necesarias escenas de acción, puesto que es un thriller. La dirección es más que correcta, aunque desde mi ignorante opinión, Mann ha abusado demasiado de los planos de la ciudad; la fotografía es espléndida, con ella se consigue un efecto de emoción inóspito que gusta al espectador; no obstante la banda sonora creo que ha sido un error: demasiadas canciones de dudoso estilo musical que no pegan demasiado en esos dialógos transcendentales. Pero lo mejor sin duda son esas maravillosas interpretaciones (solo de un sector del reparto)
Tom Cruise realiza el papel de villano, no el primero en su carrera como muchos dicen ¿o no se acuerdan de la fabulosa "Entrevista con un vampiro"? Pero sin duda esta interpretación congela la sangre con ese aire rudo que trasnmite (todo un acierto darle ese aspecto canoso). Tal vez una nominación de la Academia no le hubiera venido mal.
Jamie Foxx es un fenómeno. Consigue, sin caer en los tópicos de víctima desvalida en manos de un peligroso homicida, dar el pego como ciudadano medio que se ve involucrado de repente en un ambiente de enorme tensión, que se va aderiendo a la nueva situación y va creciendo a lo largo de la película (tal vez de más cuando al final estrella su taxi)
Jada Pinket-Smith, tiene un papel bastante pequeño, pero a la vez emocionante y natural, huyendo de su Niobe de Matrix. Aquí interpreta a una fiscal en el punto de mira de Vincent. Solo aparece al principio y al final.
Sin embargo el demás acopio de secundarios es un tanto deprimente y humillante. El papel de Mark Ruffalo está muy mal estructurado parece que será algo importante, pero se queda a medio fuelle, no hablemos de Javier Bardem que siempre había logrado escoger buenos personajes, sin embargo esta vez no lo hizo, quedándose en un secundón que poco dice y poco convence; el demás cartel de actores que secundan a los protagonistas intentando entrecruzar la historia solo consiguen dificultar su avance.
Lo mejor: Cruise, Foxx y Pinket-Smith. ¡Por fin una película en la que no hay beso final!
Lo peor: sintiéndolo mucho por mi sentimiento patrio: la breve aparición de un totalmente desaprovechado Javier Bardem. Miguel Calvo Marqués
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