Después de “La verdad sobre Charlie”, remake de “Charada”, Jonathan Demme vuelve, con mayor fortuna pero poca originalidad, a rehacer un título estrenado en los años 60, en esta ocasión se trata de “El mensajero del miedo”, un thriller rodado por el especialista en el género John Frankenheimer que adaptaba un best-seller escrito por Richard Condon.
Demme es un autor bastante aprovechable en ocasiones, que detenta la suficiente habilidad como director de intérpretes para sonsacar competentes actuaciones de sus actores y actrices, profundizando, cuando así el guión lo permite, en sus sensibilidades. Y con la conveniente destreza visual, siempre armonizada por Tak Fujimoto, para indagar con sus imágenes en el proceso emocional que afecta a sus caracteres principales, atrapados en situaciones tensas y obsesivas, como es el caso de Denzel Washington en este aceptable film, un título de intriga política que actualiza sus premisas en un contexto bien diferente a la guerra fría de Frankenheimer.
Este nuevo “El mensajero del miedo” funciona en parte, al margen del buen hacer de Jonathan Demme detrás de la cámara, por la autoridad interpretativa de Washington, Liev Schreiber y Meryl Streep, quien incorpora aceptablemente un papel que había interpretado con maestría previamente Angela Lansbury en el título original.
Es salvable también el trabajo del guión de Dean Georgaris y Daniel Pyne, que no evita algunas oquedades y gratuidades que podían eliminarse, pero que bucea con perseverancia en la psique y metodología de unos personajes enredados en cuitas sociopolíticas y en los asuntos que las rodean: ansias de poder, conspiraciones varias, intereses corporativos, manipulación… desde un clima paranoico y una tenue perspectiva sardónica en los comentarios propuestos.
No obstante y aunque que la película no aburra demasiado en sus trillados mensajes y personajes típicos-tópicos, el film de John Frankenheimer, con una urgente atmósfera excelentemente retratada en blanco y negro, contiene mayor fuerza, textura y dimensión, a pesar de la monomanía comunista de la época, que este apañado remake, cuyo intento obsesivo de crear un clima perturbador hace menguar sus posibilidades en otros aspectos, como una mayor incidencia en la sátira. Aunque bueno, para eso ya tenemos al amigo Michael Moore.
Enlaces
Jonathan Demme
Denzel Washington
Liev Schreiber
Meryl Streep
Jon Voight
Vera Farmiga

Más que oportunista para la taquilla, hecho que puede pensarse debido a la
evidente actualidad del tema que trata y a su fallido final presuntamente
ideado con fines comerciales, yo veo más un compromiso firme e
irreprochable de aportar un granito de arena a la lucha que miles de
americanos mantienen contra la poíitica exterior que está efectuando la
administración de su país. Para ello propone una denuncia sin paliativos al
control que las multinacionales y en definitiva el señor dinero ejerce sobre
el gobierno norteamericano.
A través de un trhiler psicológico que da miedo en ocasiones por su
verosimilitud y adecuación a la realidad, trata Denme de denunciar la figura
de títere del presidente de EEUU dominado por las grandes corporaciones. Y a
modo de gag de ciencia ficción introuce la posibilidad de que este pueda
estar controlado a través de un chip manejado por los verdaderos amos del
país cuyo unico interés gira en torno al interés monetario. Sin embargo, uno
de los aciertos de la película es que a pesar de la improbabilidad de su
argumento por resulatar este a primera vista más propio de una película de
ciencia ficción, es un film que trata el tema desde un punto de vista
preocupantemente real, angustioso incluso. Es como si pretendiese avisar al
mundo de que la ficción puede convertirse en realidad si segimos ignorando y
permitiendo que las cosas sigan sin cambiar a cambio de mas estabilidad,
seguridad, comodidad.... y en definitiva de valores que no son los que
tienen que primar en una democracia.
El personaje interpretado por Meryl Streep es brillante porque le da el
contrapunto real al conjunto. Aporta el falso idealismo, los vacios e
hipócritas valores que suelen mostrar los que desean el poder con todas sus
fuerzas, y llega a asustar a veces por su afán exageradamente manipulador y
controlador.
Tiene la cinta además grandes escenas que reflejan muy bien la idea y por lo
tanto la atmosfera de inquietud que se pretende trasladar al espectador.
Como por ejemplo aquella en la que ("ellos") sin ningún pudor y con toda la
naturalidad del mundo, taladran la cabeza al presidente para introducirle
el chip que les permita manejarlo a su antojo.
A pesar de todo ello la película no acaba de ser redonda ni mucho menos. Su
penoso final echa por tierra todo la carga de inquietud e incluso miedo que
logra meterte en el cuerpo. Además el guion tiene baches que le quitan
verdad y autenticidad a la trama, y aunque luego se intenten arreglar no es
suficiente para sacarte el mal sabor de boca.
Pese a todo ello es, en definitiva, una interesante pelicula, con unas
gozosas interpretaciones de su pareja protagonista, que se une a ese
compromiso de denuncia y protesta que, entre otros colectivos, ha iniciado
una parte de la clase intelectual y artistica americana. Pablo González
Táboas
Enlaces
Jonathan Demme
Denzel Washington
Liev Schreiber
Meryl Streep
Jon Voight
Vera Farmiga
© Aloha Criticón. Todos los derechos reservados.
|