Excelente película del maestro japonés Yasujiro Ozu, “He nacido, pero…” es un fenomenal título cuyo desarrollo pivota en la figura de dos hermanos, una especie de zipi y zape nipones que sirven a Ozu, en este título mudo, para reflexionar desde una perspectiva infantil y sobre la base de uno de sus asuntos clave, la relación familiar, sobre temas como el poder en la sociedad, el valor del ser humano vinculado al rol sociolaboral, la dignidad como persona en un mundo marcado por la jerarquía, o la inocencia del infante en contraste con el universo adulto, que termina perdiéndose con la aceptación y el acomodo vital.
A través de las travesuras y pensamientos de la fraternal pareja y en especial, la relación con su padre, apreciamos como el tacto de Ozu eleva la simple anécdota para profundizar en aspectos existenciales de gran importancia como los citados, otorgando al film diversas gradaciones que sirven tanto para plasmar momentos de humor como para planificar escenas repletas de tensión dramática, en especial en el clímax del film, mostrado todo ello con su habitual mirada contemplativa.
De sobrio pero brillante estilo narrativo, en “He nacido, pero..” destaca por la óptima composición de planos, el excelente uso del montaje y el empleo de travelings enlazados de una escena a otra, algo muy poco usual en un autor que siempre prioriza, sobre la apariencia visual gratuita, el proceso narrativo de ritmo aquietado pero constante, el cual, junto al buen manejo tonal, la incisión emocional, el detalle en los gestos y los objetos, y el acierto en el progreso de personajes y trama, convierten a esta simple historia en un encantador título, una maravillosa y sencilla comedia dramática que ahonda de manera sutil en la pérdida de la inocencia y en la aceptación de las claves de convivencia.