"Bad Santa" es la nueva película de Terry Zwigoff, un realizador que
interesó en su momento con la estupenda "Ghost World", y que vuelve a
apostar por una historia de contenido bastante vitriólico, diseccionando la
cara más deprimente de Estados Unidos, y por qué no decirlo, de todo el
mundo occidental. A través del mito de Santa Claus o Papá Noel, o cómo
narices quieran llamarle, nos encontramos ante un film que hace burla de las
cintas navideñas que nos suelen enjarretar, casi todas llenas de un almíbar
y un conservadurismo insoportable (como la reciente "Polar Express").
Aquí el protagonista es un representante de lo que podemos llamar "basura
blanca", que sólo piensa en la cantidad de alcohol que consumirá cada día y
en las mujeres que se le puedan poner a tiro, y que odia casi todo lo demás.
Será cuando conozca a un niño, tan marginado como él, cuando compruebe, que
pese a todo, aún tiene cosas que hacer en la vida. Por otro lado, un idilio
con una camarera le ayudará a sobrellevar la soledad.
Zwigoff construye con todos estos mimbres una comedia con humor negro, con
un protagonista que está continuamente soltando tacos, y al que importan un
bledo todas las convenciones sociales y toda la parafernalia que se monta
con las cada vez más artificiosas fiestas navideñas. Con todo ello, tenemos
un producto que se aparta de lo políticamente correcto y lo didáctico, para
mostrarnos a una serie de perdedores, dolorosamente cercanos.
En el capítulo interpretativo hay que destacar a Thornton, que construye un
personaje para el que parece hecho, patéticamente divertido, en un conjunto
de ajustados intérpretes. Mención aparte merece el fallecido John Ritter,
espléndido en su papel de reprimido políticamente correcto, tan abundante en
nuestra sociedad, en el que ha sido el último rol que ha desempeñado este
actor, inolvidable protagonista de "Apartamento para tres" o de "Este chico
es un demonio".
Pero no todo son flores para el film, ni mucho menos, pues algún defecto
hay. Hay que lamentar que Zwigoff y sus guionistas opten por la solución de
que el protagonista pueda hallar la redención, sin atreverse a llegar a las
últimas consecuencias que en un momento dado se plantean. A este respecto,
resulta un tanto sobrante el epílogo de la película, que recuerda a las
películas que hasta ese momento se han dejado en ridículo. Una opción
lícita, pero discutible.
En definitiva, un producto que los padres no deberían dejar ver a los niños
pequeños, que los amantes de las comedias negras hallarán la mar de
disfrutable en sus tres cuartas partes, y que se antoja un poco inferior al
anterior trabajo de Zwigoff. Con todo, es entretenida, divertida y exhibe
una saludable mala leche. David García
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Billy Bob Thornton
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