Una farsa esperpéntica que intenta transferir parte del concepto de chanchullos políticos y empresariales franquistas de “La escopeta nacional” al contexto democrático español, pero transmutando el ambiente de una cacería al de una cárcel.
La película resulta moderadamente divertida, en especial en el primer acto y gracias a las interpretaciones de todo el elenco de protagonistas, con especial mención para el gran Saza, y a un guión que intenta retratar de manera cáustica y bastante chocarrera la coyuntura sociocultural y política del momento en la confluencia entre múltiples personajes, vinculados principalmente por la presencia en la prisión de un confundido Sazatornil.
Así nos encontramos a un director de prisión liado con un travesti, una pareja de ex combatientes, uno facha y otro rojo, unidos por sus largas vivencias en diferentes cárceles, un cura comunista con querencia por la flatulencia, un actor gay reivindicando ayudas al sector o un organizador de eventos sociales movido solamente por intereses personales, especialmente pecuniario. Todo una fauna carceril muy singular que depara algunos gags cómicos muy apreciables.
No obstante, a “Todos a la cárcel” le sobran bastantes trazos gruesos, con escatología y chistes sexuales un tanto baratos pero tiene algunas escenas que incitan con facilidad a la carcajada, en especial en sus primeros tramos. En el acto final Berlanga desvaría un tanto y la trama se descontrola sin ofrecer demasiado interés ni en la conclusión de la misma ni en el destino de sus personajes, culminando el film de forma bastante burda y acuescada.
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Luis G. Berlanga
José Luis López Vázquez
Agustín González
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