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Un gran hito en la historia de la animación fue este “Toy Story”, el primer largometraje creado totalmente por ordenador, cortesia de Pixar, la empresa propiedad de Steve Jobs que llegó a un acuerdo con Disney para co-producir sus películas.
De gran acierto en su espectacular trabajo técnico en CGI y en la creación de unos simpáticos personajes, alterando la inanimación de los juguetes y empleando las particularidades de los mismos para construir una entretenida trama con una brillante perspectiva narrativa conducida por el muñeco Woody, desplegando una amena buddy movie de carácter fantástico y enfoque familiar que contaba con la partitura del veterano Randy Newman.
Los mejores momentos de la película se encuentran en su primer acto, lleno de ritmo e ingenio en la creación de diálogos y situaciones (la misión de los soldados es ciertamente magistral y probablemente la mejor parte de “Toy Story”), y en el frenético y urbano clímax, desfalleciendo a ratos cuando la acción se desarrolla en casa del niño travieso, el personaje “villanesco” del film, por resultar más predecible en los aspectos de situación y orientación emocional.
La amistad, los celos, la redención o la aceptación de uno mismo, con sus virtudes y limitaciones, son algunos asuntos temáticos que se abordan en este imaginativo film, con guiños a otros títulos cinematográficos y a productos previos del propio estudio.
Su director, John Lasseter, volvería a la carga años después con otro título destacable, “Bichos”.
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