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Coincidiendo en la cartelera con el documental "Memoria del saqueo"
(2004), en el que se relata el proceso de descomposición que ha sufrido la
sociedad argentina, desde la dictadura de Videla hasta la actualidad, se
estrena en nuestras pantallas "Buena vida. Delivery".
Esta ópera prima de Leonardo Di Cesare en el largometraje, está
precisamente afectada por las consecuencias de los hechos que se narran
en el documental mencionado. El comienzo del rodaje se sitúa en el año
2001, pero los inevitables problemas económicos derivados de la crisis,
hicieron que la producción se suspendiera y la búsqueda por lograr
financiación comenzara. Según declaraciones del propio Di Cesare, este
hecho varió por completo la concepción inicial del filme y fue adaptado de
acuerdo a las circunstancias que identificaban el crítico momento.
Finalmente, gracias a la colaboración de fundaciones de Holanda y Francia
y ayudas del Instituto de cine argentino, la película logró terminarse.
"Buena vida. Delivery" es el paradójico nombre de la empresa de
mensajería en donde trabaja nuestro malhadado protagonista, Hernán. La
felicidad que le supone encontrar el amor, no le hará presagiar, en ningún
momento, lo que se le viene encima. Ya en la última parte del relato, Hernán
le confiesa a su chica (sin llegar a concluir por olvidarlo), lo que se
supone es un dicho: "Los huracanes del corazón, son las tormentas..."
(podría añadirse: ...de la razón).
"Buena vida. Delivery" se debe considerar como ejemplo del buen cine
argentino que sigue llegando a las salas, sustentado en una interpretación
solvente y que sigue la estela costumbrista marcada, entre otros, por
Carlos Sorín ("Historias mínimas" (2002), "Bombón, el perro" (2004)) o Juan
José Campanella ("El hijo de la novia" (2001), "Luna de avellaneda" (2004)).
Alberto Alcázar
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