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Muchas coincidencias se pueden encontrar entre esta película canadiense
que llega a nuestras pantallas dirigida por Gary Yates, y la
argentina "Nueve reinas" (2000) de Fabián Bielinsky.
Por citar algunas de ellas: en ambas la dirección y el guión son creación de
la misma persona; son la ópera prima de sus respectivos directores en el
campo del largometraje; se centran en el submundo del timo; han sido
galardonadas de forma reiterada (el género del "gato por liebre" suele ser
muy agradecido en el séptimo arte); y, por detallar aún más, en el título se
incluye un guarismo.
No obstante, lo que hay que reseñar son sus diferencias que, al fin y al
cabo, son realmente las que marcan la autoría y, a mi modo de ver,
decantan la balanza del lado sudamericano.
"Seven Times Lucky" se aproxima, aunque no llegue a adentrarse del todo,
al cine negro. Adicionalmente a la atmósfera rufianesca, la presencia de la
noche en la mayor parte de las acciones y el predominio de la oscuridad en
la fotografía (buen trabajo de Steve Cosens) así lo confirman. Nada que
ver, en este sentido, con el desarrollo diurno de la trama en la cinta
argentina y en la que el contexto y caracterización de los personajes es
mucho menos estereotipado.
Pero vamos al meollo de la argumentación, que en una producción de este
tipo se localiza, como no podía ser de otra manera en el guión. Yates nos
desvela, desde un primer momento, las fidelidades e infidelidades
sucesivas de los compañeros de faena en los distintos engaños, lo que
obliga al espectador a un esfuerzo adicional y a desconfiar de lo narrado
en algunas secuencias, causándole cierta confusión a la hora de enlazar
el relato. Por el contrario, esto no le sucede al filme de Bielinsky, en donde
se sigue el relato de forma más lineal, ya que no es hasta el final donde se
descubre el pastel y nos percatamos de toda la trama.
Para finalizar y cerrando el círculo abierto al principio, volvamos a los
puntos en común: en los dos títulos el plantel de intérpretes no desmerecen
en absoluto. En "Nueve reinas" destacaba la pareja protagonista, Ricardo
Darín y Gastón Pauls, dentro de los espléndidos actores que configuraban
el reparto. Del buen elenco de "Seven Times Lucky" destaca el magnífico
trabajo de Kevin Pollak ("Sospechosos habituales" (1995) de Bryan Singer
o "Casino" (1995) de Martin Scorsese), quien extrae sus excelentes dotes
dramáticas para representar de manera muy solvente el papel estelar.
Alberto Alcázar
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