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"He buscado un lugar en el infierno, con una casa en ruinas y cinco juegos
de muebles sin pagar." Esta frase en boca del personaje interpretado por
Karl Malden, nos da una clara idea de la profundidad de los guiones que se
elaboraban cuando genios provenientes del mundo del teatro, se ofrecían a
firmar un relato para el celuloide, como en esta ocasión ocurre con el
trabajo de Tennessee Williams.
Con anterioridad a este trabajo, Williams había firmado, también para
Kazan, la legendaria "Un tranvía llamado deseo" (1951) y, con
posterioridad y junto a Gore Vidal, escribe el libreto "De repente.el último
verano" (1959), para Joseph L. Mankiewicz. Tanto en estas obras citadas,
como en "Baby Doll", el estilo de Williams trasciende la pantalla, para
impregnar al espectador del peculiar carácter onírico que infunde a sus
narraciones.
En el caso concreto de "Baby Doll", el tándem formado por Kazan y
Williams nos adentra en un ambiente cálido, sensual y decadente en el sur
de los Estados Unidos, con la presencia fantasmal de los trabajadores
negros de los campos de algodón. En ese contexto se nos presenta Karl
Malden, que habita con su joven y atractiva mujer (Carroll Baker) y una tía
medio sorda en una casona prácticamente derruida. Una promesa nupcial
efectuada a su suegro, es el detonante de la reprimida actitud del
personaje de Malden y que se subraya elocuentemente en una secuencia
insólita de voyeurismo ubicada en el prólogo (en la que se encuentra el
famoso plano de Baker durmiendo en una cuna). En este sentido, la
declaración de Malden en un momento dado es categórica: "No hay tortura
comparable a la que puede sufrir un hombre ante una mujer fría. No existe
ninguna peor."
Elli Wallach hace su debut cinematográfico en este filme, interpretando al
terrateniente que administra las plantaciones de algodón de la zona y que
se las tendrá que ver con Malden, por ser el principal sospechoso de
provocar un incendio que le favorecería en la venta del producto típico de
la cuenca del Mississippi. Precisamente, es Wallach quien interviene en la
más tórrida secuencia de "Baby Doll", cuando en el jardín de la casa de
Malden, asedia a una estimulante Carroll Baker, haciendo que el mercurio
del termómetro se dispare hasta su máxima cota.
Alberto Alcázar
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