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Lo de trabajar como traductor o traductora en la ONU tiene que ser un ejercicio, además de bien remunerado, letárgico. Pasarse el día interpretando resoluciones incumplidas a diestro y siniestro, palabrería de buenas intenciones (o se les supone), pocas interesantes, muchas demagógicas, maniqueas y vacuas, es decir, diplomacia de mercadillo, tiene que terminar arrastrando hacia la abstracción de pensamiento y al sopor pijamero.
Si es Fidel Castro, intentando batir su propio récord delante del micrófono, ya no digamos.
Bueno, pues en ese ambiente nada mejor que darle algo de vidilla al chollo y caer en una intriga como la que sufre Nicole Kidman en este “La Intérprete”, el nuevo título de Sydney Pollack tras la correctita, por decir mucho, “Caprichos del destino”, un drama romántico sin demasiada chicha.
En este thriller político se intentar envolver a la historia con el clásico tono paranoico que rodea la acción de conspiración política y miramiento social, pivotando en un personaje al margen de la misma, muy al estilo hitchcockiano de involucrar a una persona fuera del contexto habitual de los tejemanejes urdidores y oscuros sobre los que se aposenta tal acción, la cual para que tenga valía e interés tiene que saber ser manejada por su narrador con sutileza en el pulso y la tensión.
Eso, con la experiencia artesanal de Pollack y la perspectiva madura y profesional de su cine es algo bastante previsible y palpable en el trato sentimental a los personajes y la construcción de escenas del film, rodadas por primera vez en la propia sede de las Naciones Unidas (en, por ejemplo, “Con la muerte en los talones” eran decorados).
Otra cosa es que la historia permita que brille la experiencia y que el aura de ese profesionalismo depare cotas de autoría singular y rara genialidad. De eso poco.
No obstante se trata de un film de intriga política con acotaciones emocionales bien llevado, muy al estilo de los thrillers de los años 70, década en la cual, por cierto, Pollack había estrenado uno de parecidas claves, “Los tres días del cóndor”, con Robert Redford y Faye Dunaway como pareja protagonista.
Si por algo sí despunta Sydney Pollack, quien también aparece como actor, es por saber sonsacar a sus intérpretes actuaciones de primer orden y en esta película no se tiene que esforzar demasiado pues Kidman y Sean Penn son dos de los mejores actores del período, de los pocos que aportan con su buen hacer la complejidad emocional necesaria a sus personajes, en esta ocasión y de manera muy típica, con unas psicologías van más allá de la situación al estar marcados y encontrados por sus respectivos pasados, lo que aporta la consabida hondura al asunto, adornado con una formularia partitura del fecundo James Newton Howard.
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Sydney Pollack
Nicole Kidman
Sean Penn
Catherine Keener

"La intérprete" es una película pacifista que aboga por la diplomacia y el
diálogo, defendiendo el valor de organizaciones como la O.N.U. No en vano el
secretario general de dicha institución, Kofi Annan autorizó su filmación
después de leer y aprobar un guión que defendía lo que la O.N.U representa y
su función en el mundo actual como organismo preservador de la justicia y de
la paz, palabras mayores que se alzan entre todo el "ruido" (como reza la
dedicatoria en el libro del ficticio presidente del ficticio Matobo ) al
final de la película. Este "happy ending" no es arbitrario sino que supongo
que será el motivo por que Kofi Annan y compañía admitieron la filmación
dentro de la sede del edificio convirtiendo a "La Intérprete" en la primera
película de la historia rodada integramente en la O.N.U sin recurrir a
decorados como tuvo que hacer el maestro Hitchkock en una de sus obras
maestras "Con la muerte en los talones". Si tuviera que resaltar dos cosas de
esta película serían el ya nombrado y necesario mensaje pacifista y el
trabajo de los actores. Y cuando digo actores me refiero a esos monstruos de
la interpretación que son Nicole Kidman y Sean Penn (además de grandes
secundarios como Catherine Keener o el mismo Sydney Pollack). No voy a
decantarme por el tabajo de uno de los protagonistas frente al otro porque
los dos (Kidman y Penn) se complementan y encajan perfectamente demostrando
que son de lo mejorcito del cine actual. No hace falta un gran esfuerzo para
creernos su interpretación ni meternos en su piel. Entre Kidman y Penn hay
química, eso queda claro después del visionado. Funcionan muy bien juntos y
hacen muy creible su triste historia de amor fruto de la fuerte necesidad
humana que sienten los dos después de unas circunstancias que los unen. El
ritmo de la película es otro aspecto digno de alabanza pues no decae en
ningún momento (quizás en escenas prescindibles como el recuerdo del hermano
en el parque) Estamos ante una película que nos deja una sensación de buen
cine sin necesidad de artificios manteniendo la tensión con simples miradas,
juegos de cámara o música envolvente. Los fans de Kidman y Penn tienen una
cita obligada en el cine pues los dos se salen. Es agradable ver la buena
forma en que Sydney Pollack vuelve al cine con una notable película sobre
conspiraciones, interpretaciones, venganzas, pero sobre todo un filme sobre
la humanidad que tanto escasea en el inhumano mundo que nos rodea, sobre
como queda siempre una esperanza al final del camino. La película entiende la
idea de venganza que despiertan las injusticias en todos nosotros pero
expone que siempre existe la posibilidad de que la justicia acabe ganándole
la partida al terror. "Si tradujese desaparecer por morir me despidirían" (dice Nicole a Sean Penn en un momento del film) y es que se han desatado
guerras por malas interpretaciones y es ahí donde la metáfora de "La
Intérprete" como símbolo de puente de entendimiento cobra importancia.
Bert
Podemos decir que esta película tiene rasgos tanto sorprendentes como predecibles, buenos y malos, pues su metáfora contundente del “mundo mejor”, “paz en las naciones”, “la buena interpretación de cualquier lenguaje”, son su verdadero empuje a un tempo de válido, que se va desenvolviendo de forma aceptable, pero no congruente, y hasta cierto punto predecible, pues esta metáfora de un mundo mejor termina por delatar el final del filme, el desenlace de la encrucijada, forjando una trama que lo que es su mayor virtud se puede convertir repentinamente en su mayor defecto.
Nos preguntaremos ¿Por qué?, ¿porqué su mensaje termina por revelar el desenlace crucial de la trama?, sus mismos indicios delatan las intenciones del propio título, pues no nos encontramos ante un filme comercial o de consumo pueril, nos encontramos ante una trama política que intentará hacer conciencia en las distintas mentes del espectador, pero he aquí su virtud y defecto; el mensaje es concreto, pero no se expresa con la exactitud necesaria, pues divaga entre los constantes atentados y actos terroristas, lo cual le sirve al director (Sydney Pollack) para acaparar la atención del espectador, forjando no un pestiño de trama política o melodramática con grandes rasgos de crudeza, sino en un thriller político que se explaya a la mentalidad de una persona envuelta en este problema de la interpretación.
Si bien sus constantes giros ayudan a mantener el suspense en el espectador, pero terminan opacando gran parte del mensaje primordial, el cual no golpea al público con el énfasis que debería, dejando que sólo algunos espectadores persistentes y ambiciosos sean los que encuentren el verdadero significado del filme, pues no faltara aquel que mire el físico de los actores o el gran contenido de pólvora en los escenarios, logrando que la percepción del espectador se nuble y el verdadero mensaje no conecte y se pierda en la llamarada provocada por las explosiones.
No obstante hay que aclarar que la película va acumulando misterios los cuales terminaran culminando en un poco predecible final, el cual, como ya he mencionado, es delatado por su propio mensaje. Dejando pocas cosas al aire, sin poder elevarse más allá de un mensaje pacifista, antibélico que no termina de cuajar en sus constantes diálogos bien empleados, pero mal conectados, me refiero que no se le resaltan o prestan la suficiente atención como ciertas características de adrenalina en el filme, colocando el drama en un segundo término.
Las actuaciones de Nicole Kidman y Sean Penn no terminan de convencerme, pues a pesar de que ambos son grandes actores, en esta ocasión los vimos un poco flojos en su química entre el reparto y su conexión con el espectador, pues estamos acostumbrados a una entrega total de ambos actores, y en esta ocasión los podemos apreciar en la mayoría de sus escenas en un plano muy sobrio o mesurado, es sólo en el desenlace cuando podemos verlos brillar como ya estamos acostumbrados; podemos resumir que sus actuaciones fueron mesuradas y muy aceptables en su gran mayoría, y solamente en algunas ocasiones de forma exquisita.
En cuanto a Sydney Pollack podemos aplaudirle su gran esfuerzo en plasmar un mensaje de tal magnitud, el cual nos señala que en innumerables ocasiones la mala interpretación de las cosas conlleva dificultades menores, mayores o fatales.
Lucio Avila
¿De qué estás hablando Willis?
En "La Intérprete", lo nuevo de Sydney Pollack, Nicole Kidman y Sean Penn tratan de frenar un intento de asesinato de envergadura internacional.
Dicen que una imagen vale más que mil palabras, pero a veces una palabra puede cambiar la vida y el rumbo de una persona, y esta película nos habla de eso. Nos cuenta como en un segundo todo cambia por haber escuchado, visto o hecho algo.
Nicole Kidman interpreta a una traductora que trabaja en la ONU y que por casualidad, una noche al finalizar su jornada laboral, vuelve a su oficina y se percata de que el micrófono aun esta encendido. Allí escucha a dos personas conspirando para matar al presidente de Matobo que pronto visitara esa misma sede.
Con una información bastante “pesada” decide acudir a su jefe que la pone a disposición del FBI, y mas precisamente a manos de un agente altamente deprimido protagonizado por Sean Penn, (a quien estos papeles de alma torturada le vienen como anillo al dedo) el cual recorrerá junto a ella un laberinto de secretos del pasado que provienen de otro continente y que nos harán dudar mas de una vez de la veracidad de lo sucedido esa noche.
"La Intérprete", la nueva obra de Sydney Pollack, nos asombra desde la imposibilidad técnica de los otros y a esto me refiero a su locación fílmica, la sede de la ONU, a la cual muchos quisieron tener acceso para filmar en el pasado y solo el señor Pollack consiguió. Y en cuanto al resto…deja mucho que desear.
En un reportaje reciente a este director, él comentó que, desde el vamos, hubo problemas con el guión, y muchos. No solo pasaron tres guionistas sin poder resolver el final de la película, no solo la mejor escena de la película no contaba con la actuación de los protagonistas ( la secuencia del autobús salva medianamente el film) sino que, la película no terminaba así, y para no contar el final digamos que, ese final, era mas “real”. Otro dato curioso, como para haber llevado un diario de filmación, es que en realidad Sydney no quería a Nicole trabajando en este film, la quería a Naomi Watts, pero como estas dos son íntimas amigas la señorita Watts dijo paso, y este hombre se tuvo que conformar con la ex de Tom Cruise y Lenny Kravitz quien no desmerece demasiado el papel.
Un thriller cargado de clichés, con actuaciones que no pasan de la media ( podrían haber dado mas pero el guión no lo permitió) y un Sydney Pollak bastante cansado como para jugarse un poquito mas con la historia de esta África en plena guerra civil que tiene demasiados países en actual combate como para darse el lujo de inventar uno (!!!si señores, Matobo no existe!!!).
Natalia Anté
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