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Una de las grandes películas de Akira Kurosawa y posiblemente una de
las mejores de toda la historia del cine japonés. Sobre la base de una
trama aparentemente simple, la defensa de una aldea por parte de sus
habitantes y un grupo de samuráis frente a una banda de forajidos, el
director construye una brillante obra épica de gran acción,
emotividad, y salpicada a su vez por momentos de humor e ironía. Junto
a esto, el desarrollo de la historia y las relaciones entre sus
protagonistas se proyectan hacia una reflexión más profunda sobre el
valor de la amistad, el deber, el honor, la valentía y en definitiva
la condición humana.
Respecto a su estructura, la obra esta dividida en tres pilares
narrativos principales. Una primera parte que se inicia con la
descripción de la penosa existencia de una aldea campesina saqueada
regularmente por un grupo de bandidos lo que les condena a la muerte
sea por el hambre al perder sus cosechas o por la violencia en caso de
resistirse a los saqueos. Siguiendo el consejo del anciano de la
aldea, un grupo de campesinos es enviado a la ciudad con el objetivo
de contratar a un grupo de samuráis con la única recompensa de
alojamiento y manutención durante el periodo de su estancia en la
aldea y la posibilidad de participar en una causa justa. Las
dificultades iniciales de los campesinos para reclutar voluntarios
empiezan a superarse a partir del momento en el que Kambei, un
experimentado y a su vez bondadoso samurai, se decide a ayudarles.
Poco a poco se va formando el particular grupo de samuráis que acude
en ayuda de los aldeanos.
La segunda parte, de carácter mas reflexivo, se desarrolla desde la
llegada del grupo de samuráis a la aldea hasta el inicio de los
combates, periodo en el que se construyen la defensas de la ciudad, se
adiestra a los campesinos para el combate, pero sobre todo se
profundiza en el análisis de la identidad de los miembros del grupo,
las relaciones de camaradería que se van desarrollando entre ellos, y
las relaciones entre el grupo y los habitantes de la aldea.
Finalmente, la tercera parte, retoma la acción del inicio con la
llegada de los bandidos y la resistencia de los samuráis y asistidos
por los campesinos en la defensa de la aldea que concluye de manera
agridulce.
La película combina magistralmente lo particular y lo universal en
esta historia que se desarrolla en un espacio y tiempo tan específicos
como el Japón feudal del siglo XVI, pero que se proyecta hacia una
reflexión más general en torno a valores de carácter universal. Así,
por un lado, el interés de la película se centra en la recreación de
la realidad de un Japón rural carente de un poder centralizado
estable, caracterizado por la inseguridad, y marcado por una sociedad
en transición en la que los viejos valores del guerrero como el deber
y el valor van cayendo en desuso frente a la modernidad en el contexto
de la urbanización del país. Por otro lado, destaca en la película
esta dimensión universal que se proyecta desde esa realidad concreta y
que se integra en la estructura narrativa de la obra a través de la
ética y la acción de los samuráis y sus relaciones con los campesinos.
En su elevación de los valores de honor y valor en el combate, la
película retoma la tradición épica de la literatura medieval y
posterior llevada también al cine en obras como "Los tres mosqueteros"
(1948) de George Sidney. En su recreación del grupo humano diverso en
su origen pero que se integra en torno al objetivo común desarrollando
relaciones de amistad y camaradería en un contexto claramente
masculino, recuerda a la tradición de la patrulla de combate propia
del cine bélico estadounidense, especialmente en torno a la segunda
guerra mundial, y retomada por ejemplo en películas como "Salvar al
Soldado Ryan" (1998) de Steven Spielberg.
Respecto a las interpretaciones cabe mencionar a Takashi Shimura
(Kambei) y Daisuke Kato (Shichiroji) quienes destacan en sus
interpretaciones del líder y su lugarteniente, y cuya relación de
amistad en la película se constituye como la columna vertebral sobre
la que se sustentan las relaciones del grupo de samuráis. Junto a
ellos, Isao Kimura (Katsushiro), como el joven aspirante a samurai que
es a su vez el protagonista de la historia de amor con la hija de uno
de los campesino, y Toshiro Mifune (Kikuchiyo) que consigue finalmente
unirse al grupo y se convierte en protagonista inolvidable de la
acción. Aunque, en general, los más destacado sea posiblemente el
proceso de identificación del espectador con el grupo de protagonistas
que se desarrolla a medida en que éstos profundizan por un lado en su
amistad y por otro lado en su propio ejercicio introspección al que
les lleva la decisión de embarcarse en esta arriesgada aventura por
motivos que van mas allá de la inexistente recompensa material. Sobre
esta base se crea una verdadera simpatía, verdadera empatía en muchos
casos, hacia la causa de los siete samuráis, y el espectador sigue con
emoción y suspense el final de su aventura. Desde el punto de vista
técnico, destaca la utilización de la cámara lenta en muchos momentos
clave de la historia, el uso de los primeros planos, y una perfecta
fotografía en general que contribuye de manera decisiva a resaltar la
expresividad e intensidad de los momentos de combate y otros momentos
particularmente relevantes de la película
La importancia de la obra como una de las mejores de la historia del
cine japonés ha sido reconocida por la crítica a nivel internacional.
En 1954 fue galardonada con el León de Plata en el festival de
Venecia. La película ha servido igualmente como inspiración a otros
directores que han realizado versiones de la obra de Kurosawa
como "Grupo salvaje" (1969) de Sam Peckinpah, y la más conocida "Los
siete magníficos" (1960) de John Sturges, con Yul Brinner y Steve
McQueen entre otros. En definitiva, "Los siete samuráis" es una
magnifica historia de acción y aventuras de gran intensidad en su
conjunto a pesar de sus casi tres horas y media de duración, y que
permite igualmente al espectador abordar de manera reflexiva algunas
de las características mas determinantes de la condición humana.
Tomás Soria
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