Al igual que el boxeo es un deporte al que el séptimo arte ha recurrido con
frecuencia, el acontecer de "los y las que tienen que servir" ha inspirado,
igualmente, multitud de películas ("El sirviente" (1963), "Lo que queda del
día" (1993), o "Gosford Park" (2001), por citar algunos ejemplos).
"Señora Beba" es otra producción más que pasa a engrosar esa
innumerable lista, constituyéndose en el primer trabajo de Jorge Gaggero
en la dirección y siendo responsable también del guión.
Gaggero plantea, en tono naturalista, la relación de amor y odio entre la
figura crepuscular de una señora de toda la vida y su fiel y honrada
mucama.
Para dar vida a dichos personajes, Gaggero ha contando con un tándem
de "Normas" que funciona a la perfección. De Aleandro poco cabe decir
que no se haya dicho ya.
En el presente trabajo, para ratificar la magnitud de esta actriz, bastaría
quedarse con un plano medio sostenido, en el que se ve a Beba
almorzando sola mientras una lágrima corre por su rostro.
Por otro lado, Norma Argentina, seleccionada por Gaggero después de un
exhaustivo casting, "Señora Beba" supone su primera intervención en la
pantalla grande, desarrollando una interpretación ciertamente idónea.
Recuerda, de alguna manera, a lo que aconteció con María Galiana
en "Solas" (1999), salvando las distancias.
Mención especial merece al que ya se puede denominar el "luthier" más
cinematográfico, Marcos Mundstock quien, con su magnífica voz, ha venido
desplegando últimamente sus dotes escénicas en el celuloide, ya sea como
regente de una librería ("Roma" (2004)), psicoanalista engolado ("No sos
vos, soy yo" (2004)), o bien, en esta última ocasión como ex marido de
Beba y profesional del golf.
Alberto Alcázar