|
Cinta negra dirigida por Henry Hathaway para la Fox (estudio donde Hathaway rodó varios y excelentes títulos negros) que lanzó al estrellato al gran Richard Widmark en su película debut, convertido aquí en un despiadado y machista criminal de rostro maquiavélico y ansioso, ojos psicóticos y risa floja, que incluso tira a pobres mujeres inválidas por las escaleras. Ello le valió ser nominado por única vez al Oscar en toda su carrera.
Junto a las memorables apariciones de Widmark, la película tiene garra y tensión narrativa, propia de Hathaway (quien elude, con acierto, las, en ocasiones, tediosas y formulistas sesiones de juicio), y se adentra de manera penetrante en la psicología del criminal que desea apartarse del mundo de la delincuencia para desarrollar una nueva vida al lado de su familia. Ahí, sin embargo, aparece Widmark en el papel de Tommy Udo para enrarecer un asunto desarrollado en la ciudad de Nueva York, retratada de manera espléndida y en una simbiosis entre realismo de docudrama y expresionismo por la cámara de Norbert F. Brodin.
El film, basado en una historia de Eleazar Lipsky y escrito por la talentosa pareja formada por Ben Hetch y Charles Lederer (ambos escribieron conjuntamente “Luna Nueva” o “Me siento rejuvenecer”, las dos dirigidas por Howard Hawks), está contado en flashback y en voz en off por la atractiva Coleen Gray, personaje secundario que, como suele ser norma en su carrera (“Atraco perfecto”), permanece fiel al lado del protagonista principal masculino, un convincente y angustiado Victor Mature, quien, para subrayar la tragedia del criminal (y su familia) desprovisto de libertad, pierde, en este film, a su primera mujer en un sucidio cuya exposición en la película fue eliminada por la censura de la época.
Enlaces
Victor Mature
Richard Widmark
Coleen Gray
Brian Donlevy
Karl Malden
© Aloha Criticón. Todos los derechos reservados.
|