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Película de propaganda bélica, con un mensaje demasiado explícito pero que
no empaña la estupenda realización de uno de los filmes más taquilleros de
la década de los cuarenta.
Representa la cumbre de la interpretación de Greer Garson, la nueva reina de
la Metro, junto a su inseparable Walter Pidgeon (se verán las caras en
varias películas más, entre ellas "Madame Curie")
William Wyler, especialista y artífice de la síntesis narrativa, aquí hace
una planificación realmente sobresaliente. La profundidad de campo juega su
papel más conmovedor, con escenas cotidianas representadas en segundo
término acompañando eficazmente a la trama principal. La escena del violento
bombardeo mientras la familia vive en su refugio es magistral.
También queda patente el carácter inglés en el guión: las personas del
pueblo se muestran más preocupados por el concurso de flores anual que por
las bombas que tiran los alemanes.
La película arrasó en los Oscar, nada menos que siete. Y fue declarada de
interés nacional, el propio presidente Roosvelt impulsó su distribución.
Tuvo una secuela bastante peor.
Fernando de Cea
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