 |
CALLEJÓN SIN SALIDA (1947)
Dirección: John Cromwell.
Intérpretes: Humphrey Bogart, Lizabeth Scott, Morris Carnovsky, Charles Cane.

   
Un antiguo soldado llamado Rip Murdock (Humphrey Bogart) intentará desentrañar los extraños sucesos acontecidos con su amigo Johnny Drake (William Prince), quien ha aparecido muerto tras ser acusado de asesinato.
Su investigación le llevará hasta la novia de Drake, una cantante llamada Coral Chandler (Lizabeth Scott).
|
Si alguno me pregunta que película le recomiendo para hacerse una idea de
lo que era el cine negro en la época dorada de Hollywood, probablemente le
animaría a ver "Callejón sin salida (Dead Reckoning)". No es la mejor del género,
posiblemente la superen "El Halcón Maltés" o "El Sueño Eterno" por decir
dos de las mas famosas, pero sí que es la que contiene todos los elementos
que caracterizaron este tipo de películas en los años cuarenta en Estados
Unidos. A saber:
1.- Una Trama confusa y ambigua. En efecto, da igual las veces que la
veas, al final no te aclaras en quién mató a quien y porqué. Siempre he
creído que la culpa de que la mente se nos nublara la tenía Elizabeth
Scott. No puedes dejar de mirarla cuando sale en pantalla, y es en ese
momento cuando suelen aclarar algún punto oscuro de la trama.
2.- Diálogos ingeniosos y rápidos. Muy cercanos a los de la "Screwball
Comedy" y que evolucionan hacia una perfecta complicidad entre la pareja
protagonista
frente a terceros. Véase la palabra ¡Jerónimo! que usan indistintamente
los dos (Bogart y la Scott) cuando acecha algún peligro o el símil entre las
mujeres y las
botellas. Todo muy al estilo de las novelas de Dashiell
Hammett y Raymond Chandler, a su vez guionistas de los más prestigiosos
filmes negros. Una curiosidad: el apellido del personaje que hace Liz Scott
es Chandler.
¿Es coincidencia o es un homenaje de los guionistas Garret y Fisher?.
3.- Una Mujer Fatal. La Rubia Liz Scott. Al principio se nos antoja una
sustituta de la gran Lauren Bacall, pero luego vemos que no le va a la
zaga. Es el arquetipo de "femme fatale", rubia platino, voz grave (os
recomiendo verla en V.O.) aparece cantando una canción muy sexy en un
tugurio donde se juega clandestinamente.
4.- Predomina la oscuridad. No podía ser de otra forma, el cine negro es
el hijo mayor del expresionismo y éste se caracteriza por la incorporación
de luces y sombras, más sombras que luces, para reflejar el estado de
ánimo de los personajes. Aquí se aprecia aún mejor. Cuando los personajes
vuelven de la guerra para ser condecorados toda la acción transcurre de
día, las caras iluminadas reflejan alegría por la vuelta a casa. Pero a
medida que la cosa se complica y alguien es asesinado todo se vuelve
oscuro y la acción transcurre de noche principalmente.
5.- Un arranque espectacular. Un hombre que a duras penas puede mantenerse
en pie huye de unos matones y de la policía.
6.- Flashback y voz en off característica. Como en "Perdición" y en tantas
otras negruras, la estructura narrativa descansa en un largo flashback
contado en primera persona por el protagonista. La voz en off, grave,
profunda y sarcástica la mayoría de las veces, nos acompaña a lo largo de
los 100 minutos que dura la película. Insisto en lo de verla en versión
original.
7.- El "bueno" no lo es tanto en realidad. Humphrey Bogart es un capitán
del ejercito (Rip) que no duda en contactar con sus amigos gangsters de
San Luis, donde trabajaba como taxista, para ayudarle a robar una carta
que le interesa mucho. Esta ambigüedad típica del cine negro es lo que
hace más atractivos este tipo de largometrajes.
En fin, no creo que haya una película que reúna tantos ingredientes negros
como éste film de Cromwell. No dejéis de verla y... ¡Jerónimo!
Fernando de Cea
Enlaces
Humphrey Bogart
Lizabeth Scott
© Aloha Criticón. Todos los derechos reservados.
|