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AL FINAL DE LA ESCAPADA (1960)
Dirección: Jean-Luc Godard.
Intérpretes: Jean-Paul Belmondo, Jean Seberg, Jean-Pierre Melville, Daniel Boulanger.

 
Michel Poiccard (Jean-Paul Belmondo) es un ladrón buscado por matar a un policía que entabla un contacto amoroso en París con una estudiante estadounidense llamada Patricia Franchini (Jean Seberg). |
Emergiendo como una autentica revolución (como cualquier otra
revolución), a finales de los cincuenta y sobretodo en la siguiente
década, un grupo de cineastas franceses, provenientes de la crítica, sin
demasiada preparación técnica, sin medios económicos, pero con una idea
muy clara de cambio, irrumpe en al panorama cinematográfico, reunidos en
el movimiento que se denominaría “nouvelle vague”.
Amantes del cine directo, herencia del neorrealismo, admiradores de los
clásicos americanos, y desechando voluntariamente todo tipo de
esteticismo académico, la forma de contar se establecerá como una
inflexión en la semántica del celuloide.
Aunque no es el primero, si el film considerado como estandarte de la
corriente, “Al final de la escapada”, del que será, a su vez,
contemplado como el “enfant terrible” Jean Luc Godard, supone un
referente del “como” filmar dentro del nuevo concepto formal de libertad
de expresión.
Además de la ruptura con todos los cánones establecidos, la historia
poco tiene que contar. Godard parece que pretende filmar simplemente un
clásico film negro de clase B, eso si, sin ni siquiera el presupuesto de
estas películas de segunda.
En la película, un ganster de medio pelo de París, desarrolla sus
andanzas junto a una joven estudiante americana, llegada a Europa en
busca de aventura. El tema no va más allá del que nos puede ofrecer una
novelita de quiosco.
El verdadero interés del film hay que buscarlo, pues, en la forma de
rodar, en el tratamiento de los –aquí vulgares– personajes, en la nueva
concepción de la expresión. Sin ataduras comerciales, tampoco habrá
ataduras creativas, de esta forma y recogiendo en gran parte las maneras
de un primer Rossellini: escenarios reales, luz natural, cámara en mano,
travellings artesanales,… el camino quedará abierto para el desarrollo
de un lenguaje que, afortunadamente, aportará trabajos de más calado y
madurez.
El hecho de ser el director más controvertido, y de tratarse del primer
film de repercusión, han hecho de “A bout de souffle” una película
sobrevalorada, entrando no sin falta de razones, en el mundo de los mitos.
Angel Lapresta
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