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"Orgullo y prejuicio" supone una nueva traslación al cine de una novela de
la escritora británica Jane Austen, de la que han sido adaptadas "Emma",
"Sentido y sensibilidad" o "Mansfield Park", amén de las diversas miniseries
a las que han dado lugar otras creaciones suyas, como ésta que nos ocupa.
Los escritos de Austen cuentan con tantos seguidores como detractores: lo
que para unos es puro refinamiento y romanticismo a flor a piel, para otros
es mero engolamiento y ñoñería de escaso fuste. Al que esto escribe, los
relatos de Austen siempre le han parecido un prodigio en la creación de
personajes, en plasmar actitudes y sentimientos muy reconocibles para el
lector de hoy día pese a los doscientos años que han transcurrido desde que
fueron escritos. Asimismo, la autora siempre hizo gala de trazar un
romanticismo de buen gusto, sin caer en la novela rosa, como suelen decir
los poco informados.
El encargado de dirigir el film ha sido Joe Wright, un joven inglés curtido
hasta la fecha en la televisión, que realiza su primer trabajo para cine.
Pese a todo, el director se muestra muy cómodo con la historia que narra,
haciendo gala de un elegante sentido de la puesta en escena, que no desdeña
los planos secuencia, realizados con diversos travellings de varios
personajes moviéndose de un sitio para otro. Wright y la guionista, Deborah
Moggach, han sabido trasladar con acierto el espíritu de la novela de Austen
a la gran pantalla, sabiendo mostrar las emociones de los personajes sin
resultar cursi.
Con todo ello, las constantes de la obra de Austen se mantienen, tales como
las falsas impresiones de los demás, la discrepancia entre lo que se piensa
y lo que se dice, la confusión sentimental, etc. a esto hay que sumarle una
espléndida ambientación, con esos parajes de la campiña inglesa como marco
de una sociedad provinciana, más preocupada en hallar un buen partido para
el matrimonio que en otra cosa.
En el apartado actoral hay que destacar la simpática interpretación de Keira
Knightley, como la más perspicaz de las hermanas Bennett, una mujer que
antepone la inteligencia al sentimiento, que tendrá que ver como sus
creencias son removidas. Tampoco es desdeñable el señor Darcy que compone
Matthew Macfayden, un hombre que parece todo altanería, pero que esconde
mucho más. Ambos actores consiguen la necesaria química para hacer creíble
su interacción.
Sin embargo, no todo son flores para el film de Wright, ya que hay que
lamentar el escaso dibujo que se hace de alguno de los personajes
secundarios del relato, que parecen adquirir relevancia para luego no
tenerla en tanta medida (véase lady Catherine, encarnada con su saber hacer
habitual por Judi Dench). Asimismo, hay que achacar un exceso de pachorra a
Donald Sutherland en su rol de señor Bennett, que tan sólo sabe remontar
hacia el final de la cinta, en una emocionante escena.
En definitiva, una película muy bien realizada, fotografiada y musicada,
como es exigible a toda producción de época que se precie. Respetable
adaptación del universo de Jane Austen, que se convierte en una comedia
romántica de las de verdad, sin caer en el pasteleo ridículo de las Julia
Roberts de turno. David García
La literatura con tanta exquisitez como es la escritura de la autora británica es difícil de adaptar a la pantalla, sin embargo la guionista del filme Deborah Moggach se enfoca en los puntos principales y los conecta audazmente, con ciertos toques que sin ser autóctonos de la obra se acentúan con excelencia en el libreto.
Nos hace un plano donde se adaptan a los personajes de forma adecuada, la mayoría se muestran igual al dibujo que la escritora nos da, mientras que otros es un leve bosquejo lo que se hace presente, esto pudiese ser producto de reproche para algunos, sin embargo para mi no lo es del todo, pues se ha sabido dar el primordio a quien correspondía y sin más remedio tener que pasar a segunda instancia a otros personajes.
Más que agradarme, la adaptación me deleitó cuando la vi; me fascinó el libro al momento de su lectura, pues Jane Austen puede evocar sentimientos inéditos, dramáticos y hasta cómicos de la situaciones más triviales de su época, darles un enfoque personal y cautivador, hacernos ver que ella sabía de lo que escribía y poderlo compartir con nosotros de forma privada, darle un enfoque fresco a las vivencias costumbristas y hasta cierta instancia monótonas de la vida que se llevaba en aquellos tiempos.
Este filme logra acaparar la esencia que el libro emana, así como las exigencias que demandaba su hilaridad, logrando trasladarnos a otra época donde todo es distinto, pudiéndonos conectar y entender los sacrificios, importancias y placeres del tiempo de la escritora; el libro como la película despiertan picardía y encanto, regalo de optimismo y romance, así como drama y angustias.
A mi parecer la banda sonora ambienta fabulosamente los componentes de la cinta, desde los aspectos psicológicos de los personajes, su carácter, emociones y sentimientos, así como los perfectos paisajes y las construcciones en las que se lleva acabo el rodaje del filme, la dirección artística es sorprendente, el vestuario elaborado, el montaje acertado, toda la producción es un acto soberbio que se muestra con una normalidad impecable, sin presunciones o exaltaciones innecesarias, todo funciona en conjunto y se desarrolla plausiblemente.
Las actuaciones están en su punto, todos los integrantes de la familia Bennet son interpretados favorablemente, la protagonista personificada por Keira Knightley es acogida estupendamente, esta actriz saca a flote su mayor y mejor actuación hasta el momento, los actores que le hacen conjunto son magníficos, sea que los interpretes masculinos muestren el prototipo que Austen estaba acostumbrada a usar, es por ello que algunos le acusan de usar al hombre como un adorno en sus narraciones.
Lo que más me ha agradado es todo en conjunto, en general lo que representa el filme me satisface, pues no nos encontramos ante un drama estereotipado o una comedia romántica sin muchas pretensiones, esta obra va más allá de la risa infundada o la gritería sin sentido, nos instalamos frente a una nueva propuesta de cine inteligente, logrando una comparsa interesante, pues el director de esta obra, Joe Wright, retoma la frescura de Austen y la enfoca fielmente a la ideología de la autora.
Sin embargo siempre habrá detractores de Jane Auste, pero recordemos lo que ella misma enuncia en su obra “Emma”: “La mitad del mundo no comprende los placeres de la otra mitad”.
Lucio Rogelio Avila Moreno
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