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LA CAZA (1966)
Dirección: Carlos Saura.
Intérpretes: Ismael Merlo, Alfredo Mayo, José María Prada, Emilio Gutiérrez Caba.

   
José (Ismael Merlo), Luis (José María Prada) y Paco (Alfredo Mayo), éste
último acompañado de su cuñado Enrique (Emilio Gutiérrez Caba), se
reúnen un caluroso día para disfrutar de una jornada de caza.
Las conversaciones entre ellos servirán para recordar viejos tiempos,
amistades truncadas y amores fallidos. Pero también se aprovecharán para
solicitar favores que desencadenarán en situaciones de tensión. |
Con "La caza", el tercer trabajo en la dirección de Carlos Saura, se
iniciaría una de las relaciones artísticas más fecundas que ha dado el cine
español, la que asociaría al director oscense con Elías Querejeta.
En este sentido, la aportación de Querejeta no sería baladí ya que le
acompañaba un equipo técnico sobresaliente, desde el montador González
del Amo ("La caza" fue una de sus preferidas), hasta la fotografía de Luis
Cuadrado (en sincronía con Teo Escamilla), pasando por la música de Luis
de Pablo o la tarea de producción de Primitivo Álvaro.
"La caza", premiada en Berlín con el Oso de Plata, es un relato ideado por
Saura en colaboración con Angelino Fons que sitúa la acción en el coto de
uno de los protagonistas de la historia, dando lugar a una serie de
encuentros cruzados de los personajes que sirven para definir el ánimo de
cada uno de ellos durante el devenir cinegético.
Es, ciertamente, atinado, para dar la sensación de hipocresía y falsedad
imperante, el hecho de extrapolar al espectador los pensamientos que
cruzan por las cabezas de los cuatro cazadores, pero que éstos se
reservan muy mucho la posibilidad de exteriorizarlos.
Si el guión es sólido, su materialización por cuatro pesos pesados de la
escena española como Mayo, Merlo, Prada y Gutiérrez Caba (sin
menospreciar las recreaciones de Violeta García y Fernando Sánchez
Polack), hacen de "La caza" una película clásica e imprescindible dentro de
la cinematografía española.
Una fábula sobre la amistad en donde la afluencia de rencor, egoísmo e ira,
traen como consecuencia el óbito de las relaciones humanas.
Alberto Alcázar
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