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TRISTÁN & ISOLDA (2006)
 
Dirección: Kevin Reynolds.
Intérpretes: James Franco, Sophia Myles, Rufus Sewell, David O’Hara.
Lord Marke (Rufus Sewell) pretende unificar todas las tribus ingleses y crear una gran nación. En lucha contra el rey irlandés Donnchadh (David O'Hara), Marke ve en su protegido, el caballero Tristán (James Franco), el artífice de tal unificación.
Dado por muerto en una batalla, Tristán será salvaguardado y socorrido por Isolda (Sophia Myles), la hija de Donnchadh. |
Los hermanos Tony y Ridley Scott, con la dirección del especialista en el género de acción histórica (sea pasada o futura) Kevin Reynolds, producen esta épica histórico-romántica basada en la leyenda de Tristán e Isolda, tan similar a procederes románticos del Shakespeare más almibarado como al triángulo de Arturo, Guinevere (o Ginebra) y Lancelot, narrado cinematográficamente en mil ocasiones, entre ellas en la cargante “Camelot” de Joshua Logan.
El resultado de este relato medieval es casi tan cargante como “Camelot” con base en el amor prohibido y estética de anuncio publicitario de colonia, embarulladas escenas de batalla, localizaciones ostentosas, diálogos culebroneros, plúmbeo aspecto melodramático con partitura que enaltece el mismo, y protagonistas guapos y aseados, pero sin demasiada efusión compartida.
Lo más salvable es ciertos aspectos en el trasfondo político, la interpretación de Rufus Sewell y la desmitificación general del asunto. A pesar de sus taras y su enfoque aséptico no desmerece en demasía ante el reciente pestiño de andanzas medievales rodadas por su productor Ridley.
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James Franco
Sophia Myles

La historia es de sobra conocida, la clandestina historia de amor que se fragua entre Isolda, unida en matrimonio con el rey Marke en un intento de este último por dotar de cierta unidad a los distintos clanes bretones, y uno de sus más fieles caballeros, Tristán.
Si hemos de empezar por lo más destacable de esta producción ha de ser, sin duda, la ambientación en su conjunto. Nada de impresionantes fortalezas medievales e ingentes ejércitos, como en las producciones épicas clásicas, más preocupadas de su impacto visual que de su rigor histórico… En “Tristán e Isolda” nos encontramos pequeñas aldeas fortificadas que se construyen, literalmente, a lo largo de la película, ejércitos más bien poco numerosos, y sobre todo, lucha de clanes y guerrillas.
Sin embargo, como el cine se debe, al fin y al cabo, a las taquillas, no podíamos obviar ciertas concesiones que hacen de este drama épico un producto más comercial. Para empezar, la historia de amor aparece excesivamente edulcorada, y su estética resulta demasiado “actual” para un relato de época… Así, podrá observar usted a un musculado y barbilampiño Tristán (James Franco) combatiendo cuan aguerrido héroe contra hombres de aspecto mucho más rudo y, por tanto, más conformes a lo que sería un guerrero de esa época. No deja de ser una concesión menor, orientada sin duda a promocionar la película entre un sector del público que busca más la estética que el trasfondo de la historia, pero que a la vez resta una pizca de realismo al producto final.
Mucho más creíble, tanto por su aspecto como por su interpretación, resulta Rufus Sewell como el rey Marke, que aporta templanza y solemnidad a su papel y es casi el único contrapunto fuerte a la historia de amor como eje fundamental de la película, pues no podemos olvidar que en el trasfondo de todo se hallan las luchas internas entre los distintos clanes ingleses y los intereses del rey irlandés por forzar aún más su división.
La película es acertada en su conjunto, las escenas de acción están muy trabajadas, los personajes bien perfilados, la puesta en escena es impecable, y si hay que ponerle algún pero es a las licencias que se han tomado a la hora de maquillar el romance para que este sea más atractivo al gran público, con errores de bulto como escenas en las que la complicidad existente entre los dos amantes resulta tan obvia, que es difícil considerar su romance como lo que es en realidad, algo clandestino.
No obstante, hay que reconocer que a pesar de sus errores, “Tristán e Isolda” es una producción épica bastante bien trabajada y que no dejará indiferente al espectador. Recomendable para un buen rato de cine con unas dosis muy equilibradas de acción, romance y tragedia.
Iván Álvarez Miranda
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