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Conmovedora historia basada en un relato corto de Isaac Asimov escrito en 1976 bajo el título “The Positronic Man” con motivo del doscientos aniversario de la independencia de los Estados Unidos que el director Chris Columbus se encargó junto con el guionista Nicholas Kazan de llevarla a la pantalla grande de manera libre pero rigurosa, en una historia realmente dramática con ciertas connotaciones épicas que trascurre durante los doscientos años en la vida del robot Andrew, magistralmente interpretado por el gran Robin Williams que tuvo que padecer un complejo proceso de caracterización, obligándole a llevar un traje de 16 kilos de peso con treinta componentes que se vieron recompensados con una nominación a los Oscars para Greg Cannom.
Durante su realización la película en si tuvo unos elevados costes que acabaron por elevar su presupuesto inicial, lo cual obligo a que Chris Columbus como el propio Robin Williams recortaran sus salarios.
Otro de los problemas que tuvo que afrontar esta producción fue de cara a la fría recepción por parte de alguna critica que no supo ver en su momento las verdaderas cualidades intrínsecas y cinematográficas del filme quizá por el prestigio un tanto dudoso de la labor de su director más habituado a hacer comedias que un proyecto de esta envergadura, lo cual acabo relegándola al más absoluto de los desprecios y de los olvidos que acabaron convirtiéndola de manera injusta en material de mero consumo de los videoclubs. |  |
Personalmente opino que es una agradable película destinada a un público familiar con un claro mensaje positivo y concienciado acerca de la vida y la relación entre los seres humanos y las máquinas inspirada claramente en la leyenda de Pinocho, sin llegar a ser una película extremadamente violenta como solía ser el cine en aquella época ni recurrir a un abuso de la tecnología ni de los contundentes efectos especiales que solía ser habitual en estas producciones para contar una historia como esta dentro del cine comercial norteamericano.
Sin duda alguna comentar que además de ser una gran película que debe verse y que también y espero que con el paso del tiempo termine por convertirla en un clásico o en una película de culto, he de destacar la extraordinaria música de James Horner que realza aún más el conjunto de esta maravillosa historia llena de amor y de encanto como puede ser la vida misma quien la vive intensamente en cada momento. Rostov
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