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Extraordinaria y emotiva película del director ingles Peter Weir que hace una fuerte critica a la sociedad aristocrática y a los métodos rígidos y ortodoxos impartidos en los colegios de pupilo de ese tiempo. Este largometraje, magistralmente actuada por el polifacético Robin Williams, por un desaparecido Robert Sean Leonard, y por un muy joven pero correctísimo Ethan Hawke, nos presenta la relación y la química que se ira formando entre el profesor Keating y los alumnos. Poco a poco este les ira abriendo la mente a estos jóvenes, les enseñara a ver la vida desde otra perspectiva y los encorajara a tomar decisiones por ellos mismos.
Evidentemente en una sociedad tan conservadora y estructurada como en la que viven donde el papel de los jóvenes estaba muy limitado, y que se esperaba de ellos una actitud pasiva donde debían callar y tolerar mientras recibían su educación para un mañana, esto trajo grandes conflictos no solo con sus colegas y superiores sino con los padres de los alumnos que se sentían intimidados por los métodos tan "revolucionarios" del nuevo educador. |  |
Paradójicamente en un colegio donde se formaban los "lideres" del mañana como es expresado en la película, no se promueve el desarrollo de la personalidad ni se permite esa sana rebeldía esencial en todo buen líder. Por el contrario solo se esperaba de ellos que estudiaran, cumplieran con sus tareas y sobresalieran en todas las materias pero sin ninguna reflexión ni critica alguna al conocimiento que recibían.
Con este film Peter Weir nos invita a reflexionar acerca del ambiente y los métodos en donde era impartida la educación en los colegios burgueses hace 50 años, el dilema de la libertad en un entorno poco propicio, las relaciones entre profesor-alumno y padre-hijo y de como a veces el exceso de autoridad y el cortarle las alas a los jóvenes puede traer graves consecuencias. Así también esta película nos muestra el poder de la poesía a través de autores tales como como Whitman, Thoreau y Horacio. Por ultimo es importante destacar el magnífico guión de Tom Schulman, que nos presenta personajes muy humanos, con los que fácilmente nos podemos identificar y que traza un argumento y un tema muy interesante y perdurable.
Personalmente recomiendo a toda persona de cualquier edad que no haya visto esta película a que le de una oportunidad y a que opinen si las cosas realmente han cambiado tanto de ayer a hoy o si algunos aspectos arbitrarios y totalmente contraproducentes en la educación todavía perduran en la actualidad. Pablo Montauban
Loable pulso narrativo el de Peter Weir, el director australiano trasladado
a Hollywood luego de ratificarse como uno de los directores mas prominentes
en su país natal. La habilidosa narración de Weir logra, junto al admirable
guión de Tom Schulman, una más que placentera plasmación de perfiles,
emociones y situaciones en el reducido espacio educativo, contando además
con un admirable diseño de producción de Wendy Stites, la sutil fotografía
de John Seale, la inocente y encantadora partitura de Maurice Jarre, y el
siempre importante y atmosférico diseño de sonido de Alan Splet, conocido
colaborador de David Lynch.
La fuerza principal detrás del filme recae en el maravilloso trabajo
interpretativo de todo el reparto, en especial de Robert Sean Leonard, Ethan
Hawke y Robin Williams, el famoso comediante, que en esta ocasión despliega
una sutil e inolvidable encarnación de un maestro poco ortodoxo y que
despertará mas tarde el hambre de sus estudiantes por conocer más allá de
los tediosos libros y las insoportables jornadas académicas.
Una infravalorada obra maestra del cine americano, sensible y persuasiva en
su enfoque por la camaradería, las pasiones juveniles, y la búsqueda de la
identidad; sublimadas en su fervoroso y apabullante epilogo. Pierluigi Puccini
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