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LA EDUCACIÓN DE LAS HADAS (2006)
Dirección: José Luis Cuerda.
Intérpretes: Ricardo Darín, Iréne Jacob, Bebe, Víctor Valdivia.

 
Durante un viaje a Barcelona, Nicolás (Ricardo Darín) traba amistad con
Ingrid (Irène Jacobs) y su hijo Raúl (Víctor Valdivia).
La química hará que Nicolás e Ingrid contraigan matrimonio. No obstante,
pasados dos años, el extraño comportamiento de Ingrid desencadenará una
crisis en la pareja. |
Sin dejar de lado su prolífica e interesante labor productora, regresa José
Luis Cuerda a la dirección, tras el buen sabor de boca que dejó, y que aún
perdura, con "La lengua de las mariposas" (1999).
"La educación de las hadas" es un relato elaborado por el propio Cuerda,
basándose en la novela de Didier Van Cauwelaert, que combina dos
historias cuyos personajes protagonistas terminan encontrándose en ese
cruce de caminos que denominamos destino.
Un guión que, todo hay que decirlo, incorpora episodios totalmente
prescindibles para el entendimiento del argumento, como por ejemplo el
encuentro de Bebe con el músico callejero sin fronteras, o bien, la fugaz
secuencia de Ingrid en la consulta médica. |  |
Capítulo aparte merece la intervención de ese "señor" bajito y redicho, que
quiere aprender algo de la idiosincrasia del colectivo mágico al que hace
alusión el título.
 | Al igual que la presencia infantil en la última película de Cuerda citada con
anterioridad, no saturaba el resultado final, en esta ocasión la cargante y
artificiosa interpretación de Víctor Valdivia, supone un lastre para el
conjunto del filme.
No mejora la cinta la presencia de un Darín ejercitándose en uno de sus
habituales papeles, o el trabajo de una Irène Jacobs cuya conducta
chocante, impacienta y exaspera hasta que se descubre finalmente la
causa por la que reacciona de esa manera. |
Algo más habría que exigir a un Cuerda que, con su cameo y con los
pájaros que decide albergar en la cabeza de Ingrid, nos invita a recordar al
orondo y sublime maestro del suspense.
Alberto Alcázar
Sin lugar a dudas necesitan ayuda, pero no están solos puesto que el pequeño
Raúl se encargará de buscar un hada a la que poder pedir tres deseos y que
arregle la situación.
Tras siete años apartado de las cámaras José Luis Cuerda ("La lengua de las
mariposas") regresa como director y guionista adaptando una novela de Didier
Van Cauwelaert de nombre "La educación del hada". Metáfora Platoniana en la
que la tierra está poblada por miles de hadas que pueden ser llamadas con
sólo aferrarse fuertemente a la corteza de la raíz de un árbol gigante; pero
que cuando están ante nosotros, olvidan todo lo que aprendieron cuando
fueron hadas y es nuestro trabajo educarlas de nuevo, para que recuerden
todos sus conocimientos.
Estamos ante una película cargada de simbolismos y metáforas visuales, fiel
reflejo de lo escrito por el francés. De hecho la estructura binaria de la
novela (un capítulo es narrado en primera persona por Nicolás y el siguiente
por Sezar) queda patente a lo largo de todo el metraje de la película;
mezclando a partes iguales la vida que por un lado llevan Nicolás, Ingrid y
Raul; y por otro lado lo que le ocurre a Sezar en su supermercado; sin
olvidarnos de las partes de conexión que acontecen cuando todos ellos se van
encontrando a lo largo del camino; lo que constituye el nexo central de la
película.
"La educación de las hadas" comienza y termina con las imágenes de la masía
catalana en la que se desarrolla gran parte del metraje. Cada imagen,
tratada como si fueran piezas de un tablero del juego creado por Nicolás,
conforma un heterogéneo mundo en el que cada mujer puede ser un hada; un ser
mágico y especial que cambia su varita por un trabajo de ocho a tres en una
oficina; y sus alas por un sello inconfundible de esperanza en su rostro. |  |
La cantante y actriz Bebe Rebolledo, (Sezar) interpreta el papel del hada de
la película. Una mujer hispano -iraní que trabaja en un supermercado
tratando de sobrevivir a un amor truncado, y a las continuas palizas a las
que dos amigos de su ex novio le someten para alejarla de los hombres. Si
bien hay que alabar el magistral trabajo interpretativo de dos figuras como
Darín y Jacob - exultantes cada uno en sus papeles- , el trabajo de Bebe en
este film se queda atrás, pudiéndose confundir la timidez de su personaje
con falta de experiencia ante las cámaras y tantos estímulos corporales
(varios desnudos y muchos planos con la cabeza agachada y sus ojos mirando
bien de frente a la cámara) con recursos baratos para no evidenciar sus
carencias como actriz.
Quien ya pusiera música en 2005 a la película "El aura" (también
interpretada por el argentino Ricardo Darín) Lucio Godoy toma la partitura
en esta ocasión - elemento más a tener en cuenta en el puzzle - creando
sensuales y tiernos paisajes, acompañados por el exuberante paisaje otoñal
que envuelve a la película.
"La educación de las hadas" es una película de amores y desamores;
encuentros y desencuentros; esperanza y putrefacción. Una película en la que
los protagonistas se esfuerzan por volar pero olvidan que hace mucho que
perdieron las alas. Cada promesa sin cumplir, cada sueño perdido, cada
mentira, cada desencuentro han ido pudriendo lo que en un principio fueron
brillantes y transparentes alas. Pero "La educación de las hadas" también es
un canto de esperanza, una hermosa fábula que como todas ha de tener un
espacio reservado para la ilusión y la certeza de que otro mundo es posible.
En palabras del escritor Cauwelaert : " No hay nada más horrible que
romperle a un niño todo su imaginario y decirle que las hadas no existen,
que lo que hay es un mundo material al que hay que adaptarse". En esta
película las hadas existen, el cambio es posible y la fuerza que antaño se
debilitó resurge para devolvernos la vida tal y como la deseamos vivir.
Metáfora tras metáfora y fábulas dentro de la fábula -tenemos que agradecer
profundamente al maestro Darín los momentos que nos regala en la película
para explicarnos a través del pequeño Raúl qué es un padre natural o qué
pasa cuando a una familia de delfines se le une un nuevo papá- en eso
consiste la magia de la película.
Como último apunte cabe destacar el descubrimiento del pequeño Victor
Valdivia en el papel de Raúl, una cara nueva de entre los más pequeños y una
manera de interpretar muy novedosa, alejada del repelente de turno o del
pasado de rosca en películas españolas, ya amargado con seis años. Esperemos
que no se convierta en uno más de tantas y tantas películas "made in Spain".
Cristina Gómez
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