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Otra obra maestra dentro de la serie Bond, dirigida por Peter
Hunt, el antiguo editor de la serie, quien logra el más fiel acercamiento a
la novela de Ian Fleming, con guión de Richard Maibaum, y presentando por
primera vez un nuevo rostro para el agente 007, el antiguo modelo masculino
y vendedor de autos australiano George Lazenby, sin una formación dramática
previa, pero llenando los zapatos del gran Sean Connery con una acertada
interpretación, que para el epilogo requirió una emotividad jamás vista en
el personaje.
La bella protagonista de la serie "The Avengers" Diana Rigg se une al
reparto de esta cinta, en la que interpreta a Teresa "Tracy" De Vicenzo, la
hermosa, rica, rebelde e impredecible hija de Marc-Ange Draco, el líder de
la organización criminal Corsa.
Sin el regreso de Donald Pleasence, Telly Savalas hace lo suyo como un
resquebrajado Ernst Stavro Blofeld, luego de que sus anteriores planes
fuesen frustrados por James Bond, y la organización criminal SPECTRE
sucumbiese frente a la oportuna acción del 007 y sus aliados. |  |
John Barry compone tal vez su mejor partitura hasta la fecha, contando con
una versión instrumental para los memorables títulos de Maurice Binder y
escribiendo junto a Hal David la bellísima e imperecedera balada romántica
que simboliza perfectamente la unión del solitario James Bond y su
atormentada amante Tracy, "We have all the time in the world" interpretada
por un inspirado Louis Armstrong. Tristemente esta seria la ultima canción
que grabaría antes de fallecer.
 | Michael Reed consigue una de los mejores trabajos fotográficos en la serie,
apoyado por el fastuoso diseño de producción de Syd Cain y la fotografía
aérea de Johnny Jordan, veterano de la serie, quien perdería una pierna en
la secuencia "Little Nellie" del anterior film. Regresa John Stears como
supervisor de efectos visuales, y como nueva adición se encuentra John Glen,
a cargo de la elaborada segunda edición y montaje. Más tarde, Glen se
convertiría en director de cinco filmes Bond. |
Los momentos memorables son incontables en esta cinta, destacando el
fascinante prologo, donde hace su entrada el nuevo Bond, quien no solo se
presenta con la mítica frase "Bond, James Bond" sino que además observa
directamente a la cámara y pronuncia un rotundo: "This never happened to the
other fellow", haciendo una jocosa referencia al cambio de actores; la
renuncia de Bond al servicio secreto; o el, por mucho, devastador epilogo,
en que el pasado de James Bond, el misterioso, melancólico, encantador,
mujeriego, cauteloso pero erróneamente catalogado como "insensible" espía
británico, regresa para cobrar la maldición a la que deberá acostumbrarse
por los días que le queden de vida, indiferente al dolor abismal que
experimente su atormentada y recóndita alma.
Obviando las increíbles escenas de acción a las que estamos acostumbrados,
esta es la cinta más sensible y humana que se conoce sobre el personaje más
grande de todos los tiempos, un personaje de sueños y placeres improbables,
pero no imposibles, un arquetípico héroe de la modernidad, y de todos los
tiempos, un hombre cuyo trabajo es apostar su vida bajo el acoso de
ambiciosas mentes diabólicas, y de surcar miles de peligrosas aventuras
alrededor del planeta, salvando el día sin que se le premie, y llevándose a
una hermosa damisela a una confortable cama, y bebiendo champagne Bollinger,
o un Martini, agitado, pero no revuelto. Pierluigi Puccini
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