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PEQUEÑA MISS SUNSHINE (2006)
  
Dirección: Jonathan Dayton y Valerie Farris.
Intérpretes: Greg Kinnear, Toni Collette, Steve Carell, Alan Arkin.
La excéntrica y heterogénea familia Hoover se trasladará en su furgoneta Volkswagen hacia California para participar en el concurso de belleza "Pequeña Miss Sunshine" e intentar que su hija Olive (Abigail Breslin) logre cumplir su sueño.
El trayecto durará tres días, en los cuales los diferentes miembros de la parentela mostrará sus neuras y diversas extravagancias. |
Es muy recurrente que dentro del cine independiente se utilicen elementos singulares (personajes, situaciones…) para con originalidad sublimar la convencionalidad que ofertan.
Que se aborden los temas básicos de siempre caracterizando a sus protagonistas de forma un tanto artificioso-excéntrica. Generalmente con una perspectiva, crítica y agridulce. Es muy usual la suma de un grupo de gente rara más tono desencantado con trazos sentimentales, humorísticos y humanistas.
Esto es lo que depara esta “Pequeña Miss Sunshine”, una película coral de carretera, más drama que comedia, que plasma en pantalla a una serie de caracteres disfuncionales, inadaptados, aparentemente perdedores…que buscan en la cohesión familiar una salida y un desahogo a unos desengaños individuales que terminan provocando tensión colectiva y desasosiego existencial. |  |
El film del matrimonio formado por Jonathan Dayton y Valerie Farris, a la par que satiriza en su último acto los concursos de belleza (ridículo mercado de la carne con niñas aparentando ser mujeres-barbies) en un bailoteo burlesco con música del “Superfreak” de Rick James (título muy adecuado para el sentido de la escena y canción que adaptó después MC Hammer), no es más que una loa familiar, la importante estimación del apoyo familiar, a la vez que una reflexión sobre el deseo, la ilusión, el fracaso y el éxito en una sociedad idiotizada en la cual el raro y el valioso es el que no comparte unos valores inanes, unas competiciones marcadas por la estupidez y la bobería.
 | Aunque tiene buenos apuntes, a esta “Pequeña Miss Sunshine” le falta irreverencia (para eso en grupo familiar “freak subversivo” ya tenemos a los “Simpson”), no funciona demasiado bien como comedia ya que las situaciones creadas no son excesivamente brillantes en ese plano, y el aspecto dramático, con alguna evocación filosófica, recae en situaciones un tanto arbitrarias. |
Sin embargo el visionado, sin la trascendencia que se le preveía, no deja de tener validez. El tono general es afectuoso, delicado, amable, la narración carece de estridencias y aceleraciones, y el retrato de personajes tiene su encanto, ensalzado principalmente por unas magníficas interpretaciones (lo mejor de la película), en especial un barbado Steve Carell, espléndido, sereno, natural, medido en gestos en la interpretación de homosexual suicida, frágil emocionalmente, maduro en sus cavilaciones y experto en Marcel Proust.
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Greg Kinnear
Toni Collette
Steve Carell

La pareja formada por Jonathan Dayton y Valerie Faris debuta tras las
cámaras dirigiendo su primer largometraje. Situados entre los diez mejores
directores de publicidad de hoy en día, numerosos y prestigiosos han sido
los reconocimientos y trabajos derivados de sus colaboraciones con REM o Red
Hot Chili Peppers, entre otros.
La disciplina y apertura con la que el espectador ha de entrar en la sala de
proyecciones, no se ve recompensada en el caso de la película que nos ocupa;
puesto que no hay sensación mas desasosegante que salir del cine sin
comprender realmente el propósito de una obra.
"Pequeña Miss Sunshine" es una "road movie" de medio pelo con una moralina
subyacente bajo las artificiosas y pretendidamente graciosas secuencias, que
dejan translucir una feroz crítica a los valores de la sociedad americana,
tales como la excesiva competitividad, las exigencias paterno-filiales, la
crueldad de la adolescencia y la soledad de la senectud.
La película no convence bajo ese tinte forzadamente adquirido de comedia
americana cuasi-independiente, y el guión del novato Michael Arndt hace
aguas, totalmente escaso de profundidad.
Los personajes solo explotan una faceta de su personalidad, que los hace
característicos, resultando en todo momento una parodia de sí mismos y
dotando a la cinta de un surrealismo en determinadas secuencias dignas de
las películas buñuelianas.
Lo único que quizá podría reconciliar al espectador con la película en forma
de tierna empatía es Abigail Breslin, en el papel de la protagonista Olive.
De nuevo intento fallido, ya que ese dulce infante bajo unas inmensas
gafotas (¿reminiscencia de Ibáñez Serrador?), no logra transmitirnos nada
más allá que una lejanísima y sutil curiosidad, que se queda en mero
voyerismo.
En este caso, no funciona el eclecticismo de género de "Pequeña Miss
Sunshine", ni el guiño final a aquella película que hace diez años nos
presentara a una muy musculada Demi Moore en un escenario bailando con poca,
pero elegida, ropa.
Cristina Gómez
“Pequeña Miss Sunshine” es una crítica no sólo a los concursos de belleza que hacen lucir a la niña más bella en una plástica sin sentido, descerebrada, niñas totalmente desechables en el mundo real; pues aparte reafirma plausiblemente los sentimientos de una niña en aquella edad inmersa en su “Mundo de fantasía”, nos abre una brecha hacia el visionado del equilibrio familiar dentro de una óptica fresca y renovada, tan llena de júbilo y alegría, así como de pesimismo y humor negro, se encuentra en la cinta una tragicomedia con las dosis necesarias para desprender más de una carcajada y dejar fluir los buenos sentimientos, el rostro no deja de emanar sonrisas y la empatía se logra en más de una ocasión.
No obstante, el problema principal de la cinta es que no se llega a involucrar ampliamente con sus personajes, es un sencillo bosquejo lo que se muestra acerca de su existencia; logrando que lo destacado no sea la vida íntima de las personas y mucho menos la solución a sus problemas privados, es una conjunción de sus vidas y controversias que continuamente afectan a quienes viven con ellos, dando un conjunto de personas afectadas no sólo por sus problemas, sino también por los de su familia, que sin mesura alguna no se preocupan en desahogarse adecuadamente.
Después de todo el guión habla de un conjunto de personas y la convivencia entre ellos, solicitando una reflexión acerca de nosotros mismos y la aceptación a aquellos con los que se convive todos los días. De cierto modo también representa una atenta llamada de atención a todos los padres que poco se preocupan por sus hijos, cohabitando más no conviviendo con ellos.
Estudiamos en la cinta los aspectos de una pequeña sociedad: la familia; la cual se encuentra involucrada en una gran sociedad: el mundo, sin llegar al grado en el cual los directores se explayen por lo onírico y el artificio, nos brindan una imagen poco alentadora, pero cínica, del tipo de vida que se suele llevar en familia, la cual conlleva sus virtudes y objeciones.
El montaje es acertado y su estilo “road movie” una premisa interesante, pues cumple lo que promete y hasta un poco más, las actuaciones se encuentran adecuadas, sin dar mucho se remiten a que la cinta funcione, Greg Kinnear como el padre asfixiante, Steve Carell en su facha de homosexual suicida, Paul Dano obtiene la oportunidad de demostrarnos una vez más su talento como actor bajo la imagen del adolescente frustrado, mientras que Alan Arkin y Abigail Breslin se llevan la película con sus interpretaciones y su relación abuelo/nieta, mientras que Toni Collette a mi parecer se encuentra desperdiciada en un papel pequeño, sin embargo lo hace bien.
Recomendable para el público que busque algo diferente a las típicas proposiciones estadounidenses que no se atreven ni a atacar a su propia sombra.
Lucio Rogelio Avila Moreno
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