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Y un nuevo episodio de Bond… James Bond, espía viril y seductor, irónico y estiloso, fascinante para unos, formulista y hastiante para otros, indiferente para los demás. Su aparición cinematográfica a comienzos de los 60 fue el inicio de puntuales exhibiciones de entretenimiento que ligan la intriga y la acción criminal con la aventura, el humor y el romance.
Este título recupera la primera novela de Ian Fleming con Bond como protagonista, aparecida en los primeros años de la década de los 50 y que ya había conocido en los 60 una versión en la gran pantalla con poca semejanza en su raíz literaria. Se trataba de una parodia surreal-psicodélica impregnada de pop-art, cuya estética mod y colorido lisérgico serviría de base para las correrías futuras de Mike Myers y su peterasheriano “Austin Powers”.
El enfoque formulista de despreocupación lúdica, el ambiente lujoso-frívolo, el espíritu casi de dibujo animado que caracterizaban parte de la esencia de las películas de Bond, es limado en parte en esta nueva entrega, ya que Martin Campbell y los productores han querido enturbiar el asunto y tintar a la historia y a su personaje de un color más oscuro, más realista, empleando un tono más serio en la exhibición de las andanzas del conocido personaje. |  |
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Para dotar al agente 007 de esas particularidades más taciturnas eligieron a Daniel Craig, rubio actor que seguramente en entregas previas habría personificado a las mil maravillas a algún aguerrido villano (o guardaespaldas de villano) con ficticio origen en la mafia de algún país del este de Europa.
Pero no, aquí luce esmoquin de gala sin perder semblante de chulo de gimnasio, lo que provoca una comunión entre sofisticación y arrogancia. La elección es idónea para conseguir enturbiar una serie que se había pertrechado en sus rutinas y tics. Incluso le puede acercar, con equiparación estética en su primera secuencia, a una historia con rasgos de cine negro y protagonismo de antihéroe. |
Aunque seguro que muchos seguidores del agente británico echarán en falta a personajes clásicos o el empleo de múltiples gadgets, es bueno que la narración no se convierta en un aburrido anuncio de expoelectrónica, evitando también diferentes guiños de mera distracción, como puede ser insistencias en el conocido tema de Monty Norman orquestado por John Barry, chicas de portadas de revistas eróticas o villanos de exuberancias megalómanas, que contrastan en su magnitud con simplistas tramas embrolladas artificiosamente que podrían y deberían durar media hora menos.
Craig quizá no aporte con su presencia el glamour de otros de sus colegas previos pero su calado interpretativo otorga mayor profundidad emocional del que se espera de una historia situacional de este tipo, con tensiones físicas y psicológicas que dan lugar a escenas llenas de dinamismo, agitadas confrontaciones personales y diálogos con insinuaciones, acritudes e ironías.
La contrariedad de apartarse de algunos básicos fundamentos bondianos es que el espía del film tanto podría llamarse James Bond como Pepe Pérez, por lo que el formulismo en esta ocasión no sería desaconsejable. |  |
Sin embargo, la negrura manifiesta en el sentir y proceder de este Bond aporta otra tirantez y dimensión emocional a una acción un tanto redundante, una historia de extensión gratuita, con un héroe más amenazador que los propios villanos, y sonidos de una canción de Chris Cornell, el ex líder de Soundgarden y miembro actual de los Audioslave.
Enlaces
Eva Green

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No se por que razón cada vez que salgo del cine, de donde minutos atrás
acabo de ver una cinta del agente 007, me invade una sonrisa de oreja a
oreja, reciamente me abro paso entre la multitud, y porto una truculenta y
seductora mirada hacia el sexo opuesto. Tal vez se debe a que muy en el
fondo sigo siendo aquel niño, de sueños imposibles, embriagado por ese
fantástico mundo de excitantes aventuras, países lejanos y exóticos,
hermosos ejemplares del genero femenino, artefactos inusuales, costosos
vehículos y bebidas, y la presencia de un personaje que es y será por
siempre el único héroe del celuloide y la literatura que he admirado tanto
como para creer que de alguna forma estoy destinado a convertirme en el. |
Intrincada y maravillosa adaptación de la novela de Ian Fleming, escrita en
1953, y que enseñaba la génesis de un enigmático agente secreto británico,
con licencia para matar, un misógino y despiadado asesino de sangre fría.
Martin Campbell, veterano de la serie luego de dirigir "Goldeneye", regresa
por segunda ocasión, y esta vez materializa su mejor film hasta la fecha,
consiguiendo dar forma a esta excitante aventura, repleta de suspense e
interesantes giros argumentales.
Neal Purvis y Robert Wade, escribas de las tres aventuras previas del 007
trasladan el primer texto de Fleming, esta vez con la valiosa ayuda del
oscarizado guionista canadiense Paul Haggis, quien dota de memorables líneas
el ya de por si abultado historial de diálogos clásicos que contiene la
mítica franquicia creada por Albert R. Broccoli y Harry Saltzman.
Para el codiciado personaje central, un espía de personalidad compleja,
moralmente ambivalente, de misterioso pasado, y actitud arrogante tanto
hacia la vida como a las relaciones sentimentales, los herederos de la
franquicia Barbara Broccoli y Michael G. Wilson (hija natural e hijo
adoptivo del difunto "cubby") seleccionaron al ingles Daniel Craig, quien
rivaliza de modo patente y claro con el gran Sir Sean Connery, tirando por
la borda toda la duda e incertidumbre que se reflejo al momento de su
selección oficial (incluso las de un servidor) vacilaciones respecto a su
calidad como actor, al atractivo físico requerido para el papel, e incluso a
su carisma.
Magníficos también en sus respectivos roles están Jeffrey Wright, Giancarlo
Giannini, y el danés Mads Mikkelsen, así como las siempre exuberantes y
hermosas chicas Bond, en esta ocasión la atractiva italiana Caterina Murino,
y la preciosa modelo y actriz francesa Eva Green, quien logra un
enternecedor papel como Verper Lynd, una apasionada doncella que se
transformaría en el inevitable primer amor de James Bond.
La cinta cuenta también con la loable contribución técnica de Phil Meheux en
la fotografía, Peter Lamont en el diseño de los decorados, Daniel Kleinman
en los títulos de apertura, Gary Powell en la coordinación de secuencias de
riesgo, Chris Corbould en los efectos visuales, y David Arnold en la banda
sonora, con un agradable tema pop entonado por el ex soundgarden Chris
Cornell.
Como es usual, y como buen fanático de la serie, es menester recordar los
mejores momentos de un film cargado de ellos, entre los que destacan la
infaltable secuencia preliminar, en esta ocasión con bellos trazos de
film-noir, el interesante dialogo entre Bond y Vesper en el tren; los
extensos duelos de poker; la tortura, brillante y fiel al espíritu de la
novela; y por ultimo la estancia en Venecia, donde no solo Bond se deleita
en compañía de su amada, sino también donde se desata el bautizo y
conversión del personaje mas popular de la historia del séptimo arte.
Craig es sin duda lo mejor del film, un actor capaz de darle un aire fresco,
verosímil, enérgico y emocionalmente complejo a una saga que con mucho éxito
ha sabido reinventarse al paso del tiempo, razones suficientes para
convertirlo en una nueva estrella del celuloide y en uno de los mejores
interpretes del sombrío y seductor espía occidental. Excelente Craig y
Excelente cinta, un nuevo clásico del mejor cine de aventuras. Vaya debut. Pierluigi Puccini
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Eva Green
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