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LOS SEIS SIGNOS DE LA LUZ (2007)
Dirección: David L. Cunningham.
Intérpretes: Alexander Ludwig, Christopher Eccleston, Ian McShane, Frances Conroy.

 
El último miembro de un legendario pueblo de guerreros, Will Staunton (Alexander Ludwig), tiene que viajar a través del tiempo para luchar contra las poderosas fuerzas de la Oscuridad y liberar al mundo de una maligna amenaza. |
Inconexa adaptación del libro homónimo de Susan Cooper, el cual pertenece a una ambiciosa saga de cinco libros escritos en los años 70 y una sexta novela publicada en el año 2000.
“Los seis signos de la luz” es un intento fallido de aventuras supuestamente juveniles que involucran a un héroe de catorce años agobiado por su familia, menospreciado por su entorno y en plena ebullición hormonal que le impide pensar con claridad. Quizá podríamos definir de la misma manera a esta película carente de innovación; una producción mal contada que no tiene ni pies ni cabeza, con los estereotipos más usados del momento, una reducida visión que se nota indigente en un plano que necesita urgentemente llamar la atención del espectador. |  |
Dirigida por el desconocido David L. Cunningham, la historia carece de atracción y entusiasmo, con un guión de manufactura plana y arquetípica, los eventos se suceden mutuamente desinteresando al espectador, el cual busca cualquier cosa que no sea un ñoño relato pueril.
La película, que carece de acción, se remite a un puñado de escenas facilonas en las cuales el protagonista tendrá que enfrentarse a un conjunto de retos, donde lo único que se pone en peligro es la integridad de la cinta; mezclándola torpemente con la fantasía e inclusive con el suspense y carentes toques de humor.
 | Al protagonista le falta carisma, no puedo definir si es el personaje o el actor lo que realmente falla, inclinándome por la posibilidad de que sea el conjunto de ambos puntos lo que contribuye al fracaso de la película. El resto del reparto poco merece ser reseñado, pudiendo mencionar a un conjunto de supuestos “ancianos” que no pintan contribución alguna a la mejoría de la trama, son sencillamente un estorbo o talvez un capricho, así como la familia del protagonista que se encuentra repleta de personalidades aburridas y hostigantes, los antagónicos son tan sosos como superficiales, sea cual sea el caso, hieden a relleno. |
No obstante, en contadas ocasiones logra una ambientación apremiante, así como una lograda fotografía que se alimenta de los parajes y la escenografía, con rescatables efectos especiales que no son sobreexplotados en pantalla, especto que debe agradecerse, así como su duración levemente superior a una hora y media que sorpresivamente se siente lenta más no aburrida.
Un entretenimiento escasamente recomendable para cualquier tipo de público, faltándole compromiso con la historia que se está contando, hecho que le resta credibilidad a su propia esencia.
Lucio Rogelio Avila Moreno
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