 |
EXPIACIÓN (2007)
  
Dirección: Joe Wright.
Intérpretes: James MacAvoy, Keira Knightley, Romola Garai, Saoirse Ronan.
Año 1935, época prebélica. Una adolescente llamada Briony Tallis (Saoirse Ronan-Romola Garai) acusa falsamente de un crimen a Robbie Turner (James McAvoy), hijo universitario del sirviente de la familia Tallis y amante de su hermana mayor Cecilia (Keira Knightley), que ve como esta inculpación injusta modifica su futuro.
Tras pasar a la cárcel, Robbie combate en la Segunda Guerra Mundial rodeado de recuerdos y resentimiento. Por su parte, Briony y Cecilia dedican su tiempo a cuidar enfermos. |
Joe Wright es un autor cinematográfico cuya breve carrera en la dirección muestra una exquisita raíz literaria, no en vano debutó en largometraje con Jane Austen y ha conseguido su consagración con una adaptación de Ian McEwan.
Tal primor en la elección de sus textos se manifiesta también en la plasmación de los mismos en pantalla, marcados por una estética y narración tan preciosista como serena. |  |
Es “Expiación” una historia épica y de época sobre amor y redención, un relato sobre lo que realmente es y lo que parece ser, una mirada íntima sobre las secuelas psicológicas imborrables en base a un hecho inicuo o una habladuría injusta.
El film puede dividirse en dos partes con un epílogo. La primera parte nos introduce a los personajes en una gran mansión de la campiña inglesa en tiempos de preguerra.
De calmoso tacto en su tempo y de apreciable cuidado en el detalle, tanto nos acerca en un plano corto a una mirada curiosa e inquisidora de una niña que pronto perderá su inocencia, como nos exhibe de forma general y calmosa el esplendor de la campiña inglesa, se azora la intriga con equívoco o se fusionan los sentires conexionados en distintas habitaciones con el trasfondo de martilleantes teclas de máquinas de escribir.
Aunque elegante y refinada, la película abusa en ocasiones de su preciosismo visual, además de intrincar de cara a la galería con atavíos temporales la sencilla detonación en diferentes perspectivas sobre un mismo hecho con la búsqueda de contraste entre la verdad y lo figurado.
 |
La segunda parte nos traslada a la Segunda Guerra Mundial. Aquí, con los personajes en descomposición psicológica y sentido de melodrama clásico, Joe Wright y el guionista Christopher Hampton enfatizan el tono triste y doliente tras las consecuencias del incidente condicionado por los celos.
Se destaca, con apuntes evocativos y líricos, la turbación del personaje masculino en planos secuencias que reflejan un paso descarriado en un ambiente comunitario dentro del horror bélico, con reminiscencias de recuerdos pasados de ilusión junto a su madre y ansias presentes de retorno junto a un amor imposible. |
Los personajes femeninos se han disgregado y centran su vida en actos de ayuda y redención. Un tanto acentuados, quiebran sus hacedores tal redundancia con un brusco salto temporal a un epílogo en época actual en donde se ejecuta la expiación y confesión final.
Todo muy aparentemente emocional, muy lacrimoso, pero de escasa empatía real, ya que las consecuencias de corte fatalista, enaltecidas por su bella imaginería, las interpretaciones del trío, una magnífica música y algún grato guiño cinéfilo (con James MacAvoy inmerso en una exhibición de “El muelle de las brumas” de Marcel Carné), son esencia de una ambiciosa épica romántica, de una tragedia sentimental, pero no terminan de hacerse trascendentes a causa del recalcado grandilocuente, la vaguedad en los motivos y, causa de lo anterior, el escaso conocimiento que se ofrece de sus personajes en su primera parte, poco desarrollados más allá de la situación de injusticia creada.
Enlaces
Keira Knightley
© Aloha Criticón. Todos los derechos reservados.
|