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Aunque alejada de las obras maestras de su director, como "Medianoche", "Si no amaneciera" o "Easy living", esta película es una digna comedia romántica del infravalorado y desconocido Mitchell Leisen, antiguo decorador artístico y de vestuario, factor que se deja traslucir en la estética de casi toda su desigual obra.
Las peripecias de una pareja de vividores en la época de la depresión americana que intentan emparejarse con una partenaire adinerado/a para así poder vivir sin dar palo al agua, es la trama que desarrolla Leisen, para ofrecernos la dudosa moraleja de que el verdadero amor siempre triunfa por encima de lo estrictamente monetario.
Contando con su habitual y aquí muy dicharachero Fred McMurray al lado de la blonda Carole Lombard, una excelente actriz de comedia como protagonistas y al espléndido Ralph Bellamy como secundario, la trama se dibuja sin esa frescura que tiene por ejemplo otras películas de su realizador, como "Medianoche", y en ciertos momentos abusa de un ritmo excesivamente cansino y un final muy predecible, pero aún así, contiene secuencias muy buenas y un guión bastante aceptable, lo que hace que "Candidata a millonaria" sea una correcta comedia, pero que adolece de la falta de varias de las virtudes que ostentan la trayectoria de Leisen.
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