La adaptación definitiva de “The Postman Always Rings Twice”, novela homónima de James M. Cain y una recomendable película de cine negro, superior a la protagonizada en los años ochenta por Jessica Lange y Jack Nicholson bajo dirección de Bob Rafelson, por otra parte, versión tampoco nada desdeñable con guión de David Mamet.
En esta ocasión, con producción de Carey Wilson para la Metro y texto cinematográfico de Harry Ruskin y Niven Busch, es la ingente química de una pareja mítica, la hermosa Lana Turner, inolvidable presentación en su virginal vestimenta blanca cuando efectúa su primera aparición como Cora, y John Garfield, esa gran presencia que vio malograda su carrera a causa de la nefasta Caza de Brujas, los encargados de encarnar a la pareja de amantes bajo las órdenes del siempre interesante Tay Garnett, cuya efectiva puesta en escena consigue traspasar, a pesar de la censura que sufrió esta magnética cinta, la atmósfera turbia de la novela de Cain, con su temática de ambiciones vitales y pasiones extremas envueltas en unas situaciones rebosantes de sutil erotismo y atractiva perversidad de fatal destino.
Junto a la pareja principal destaca el espléndido trabajo interpretativo de Cecil Kellaway en el papel de marido ultrajado.
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Tay Garnett
John Garfield
Lana Turner