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La colaboración entre Sternberg y Dietrich ha legado auténticas joyas a la historia del séptimo arte. La cinta que nos ocupa, “El Ángel Azul” (1930) y “El Diablo Es Una Mujer” (1935) son probablemente sus obras más logradas.
“Capricho Imperial” (The scarlet empress) es un filme sumamente estilizado y barroco, con una puesta en escena fundamentada en un “horror vacui” cinematográfico, donde Sternberg pone de manifiesto su extraordinaria formación expresionista. |  |
El guión corre a cargo de Manuel Komroff, que adapta libremente el diario de Catalina II. Se trata de un texto cargado de humor, sobre todo en su primera parte, y en el que se economiza la narración con la utilización de intertítulos para remarcar el paso del tiempo.
 | Resulta muy interesante la evolución del personaje de Dietrich, niña ingenua y soñadora al principio, mujer ambiciosa y sensual al final. Conseguirá atraerse a la Iglesia y al Ejército para derrocar al tarado de su marido, utilizando casi siempre sus indudables encantos sexuales.
A Sternberg no le interesaba demasiado la veracidad histórica de su película, ya que siempre fue un director de pretensiones estilísticas y visuales. En este sentido nos encontramos ante su obra cumbre, con unos decorados audaces y alocados por su singularidad, sobre los que destaca el magnetismo del rostro de la Dietrich gracias a la magistral fotografía de Bert Glennon. |
Podría resaltar muchas secuencias del filme, pero me quedo con una especialmente encantadora. Me refiero a aquella del establo en la que la hermosa Dietrich, llevándose una y otra vez pajitas a la boca, intenta (inútilmente) no caer en los brazos del atractivo John Lodge.
Ricardo Pérez
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Marlene Dietrich
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