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GIGANTE (2009)
 
Dirección: Adrián Biniez.
Intérpretes: Horacio Camandule, Leonor Svarcas, Ariel Caldarelli, Andrés Gallo.
Jara (Horacio Camandule) es un hombre tímido que trabaja como guardia de seguridad nocturno de un supermercado de Montevideo.
Su vida rutinaria cambia cuando se obsesiona con Julia (Leonor Svarcas), mujer de la limpieza del mismo local en el que trabaja a la que observa dentro y fuera del supermercado. |
El uruguayo Adrián Biniez debutó como director y guionista de largometrajes con esta película premiada en Berlín que vista su idea, desarrollo y resolución resultaría más propia para la duración de un corto.
El film se centra en Jara, personaje tímido y solitario que trabaja como guarda de seguridad de un supermercado y de una discoteca. En su inicio seguimos en una serie de escenas concatenadas la vida monótona de este personaje interpretado por Horacio Camandule que parece pasarse el día y la noche delante de pantallas al margen de escuchar música de heavy metal. En el trabajo monitores con cámaras de seguridad. En su casa televisión o videojuegos. |  |
El enamoramiento de una limpiadora crea una situación obsesiva de voyeurismo y seguimiento, con la que Jara rompe su vacío sentimental y comparte en la distancia la cotidianeidad de la muchacha, descubriendo sus aficiones, sus costumbres, sus encuentros.
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La película es un film romántico con estudio psicológico de una persona tímida e insegura en su capacidad para la atracción amorosa, pero su manifestación, tratada con una serenidad bien recibida, no deja de ser superficial. Para lograr interés en una trama de ficción más allá de una contemplación aséptica hay que crear un conflicto, sea interno o personal o externo de personajes.
El interno carece de intensidad, redunda unas situaciones que no poseen demasiados matices y que poco nos descubren del personaje principal más allá del énfasis en subrayar su soledad, costumbres y rutina y el reflejo de las mismas en la protagonista femenina.
El conflicto entre personajes no existe, por lo menos con un efecto emocional de peso. La historia se dedica cono tono amable y alternando sutilezas humorísticas con momentos dramáticos a mostrar un proceso de descubrimiento y acercamiento a la persona amada, que sí llega a provocar un ánimo de empuje del espectador para su logro pero cuyo desenlace no deja de transmitir una ambigüedad indiferente.