Adaptando una novela de Dennis Lehane, autor literario de “Mystic River”, Martin Scorsese filmó este thriller psicológico con el protagonismo de su actor favorito en los últimos años, Leonardo DiCaprio.
La película posee un trabajo de producción excelente, unas actuaciones de mérito, en especial de su principal protagonista, un DiCaprio en busca de purgar sus traumas en un escenario de locura, y una dirección narrativo-atmosférica que significa la cinefilia de su autor, ya que tanto hay huellas del cine negro clásico como del suspense de Alfred Hitchcock, por ejemplo de su intriga “Recuerda”, de la paranoia en manicomio de “Corredor Sin Retorno” de Samuel Fuller, del melodrama psiquiátrico de “La Tela De Araña” de Vincente Minnelli, o de las atmósferas gótico-perturbadoras que ha legado al cine el gran productor Val Lewton, en este caso más de su colaboración con Mark Robson en su estupenda “La Isla De Los Muertos” que de sus obras con Jacques Tourneur. |  |
Con esas y otras referencias cinéfilas, esta película de Scorsese incide en la creación de un enredo turbio, onírico y paranoico sobre una investigación criminal pulp al estilo de los años 40 y 50 junto a un estudio de personaje, con lo que tal híbrido temático también nos lleva a Hitchcock y a su “Vértigo”.