Obra maestra del extraordinario Alfred Hitchcock en la cual el genial director aborda dos de sus frecuente temas: el estudio de la parte maligna del ciudadano modelo y la figura del posible falso culpable.
Basado en una novela de Patricia Highsmith y contado entre los guionistas con Raymond Chandler, Hitchcock construye con su habitual precisión narrativa una verdadera joya del cine, con un espectacular trabajo de dirección del maestro con su habitual énfasis de los pequeños detalles que atrapen e ilustren al espectador en la intriga contemplada en situaciones inolvidables. |  |
Entre ellas el primer montaje que muestra el avance de los pies de los dos protagonistas hasta el encuentro dentro del tren, el magistral plano del estrangulamiento visto a través del reflejo en las gafas de la víctima, la curiosa toma de un partido de tenis en el que todo el mundo sigue el vaivén de la pelota mientras Robert Walker (interpretando magníficamente a un complejo personaje con claras connotaciones homosexuales), que se halla entre el público, clava fijamente su mirada en un aturdido Farley Granger, por no hablar de la pelea final de los protagonistas encima de un descontrolado tiovivo.
Con su majestuosa capacidad para conseguir un inquietante climax de suspense y un estupendo trabajo fotográfico de Robert Burks, Hitch, que reservó para su hija Patricia un importante papel secundario (la cual por cierto no lo hace nada mal), logra con este título una de sus mejores y menos conocidas obras, una obra perfecta.
Enlaces
Alfred Hitchcock
Farley Granger
Ruth Roman
© Aloha Criticón. Todos los derechos reservados.
|