Con guión de Alex Litvak y Michael Finch. Con producción de Robert Rodríguez.
Royce (Adrien Brody) es un mercenario que lidera un grupo de guerreros de élite enviados a un planeta alienígena para servir de presa a los Predators.
Secuela de “Depredador”, aquella cinta de los años 80 con Arnold Schwarzenegger dirigido por John McTiernan.
Esta nueva entrega de la serie está dirigida por Nimrod Antal y producida por Robert Rodriguez y narra una historia de acción y ciencia-ficción con criaturas enfrentadas a un grupo de personajes dispares en elección políticamente correcta.
La reunión forzada y forzosa de caracteres tiene un propósito de supervivencia y unidad de diferentes ante un peligro común.
El guión introduce rápidamente la situación. Los personajes se despachan con cuatro trazos sin interés y se ubican en un escenario claustrofóbico. Los diálogos son flojos y la imaginería es mondonguera y cadavérica.
La historia es mínima (claves de conflicto bélico y eco de cacería-persecución humana en su premisa del clásico “El Malvado Zaroff”) pero la acción se maneja con la intensidad y la urgencia suficiente como para no aburrir a los que se sientan familiarizados con la serie. Los demás ya es otro cantar.