Trasladando un caso real que el propio Hitchcock había leído en un periódico sobre un hombre inocente confundido con el atracador de una compañía de seguros (el falso culpable es un tema clásico en su filmografía), el maestro construye un título de carácter realista y emocional, enfatizado por la expresionista fotografía de Robert Burks, de tono casi documental e influencia kafkiana que emprende un opresivo y angustioso recorrido correccional por un individuo atrapado en los propios mecanismos defensores de una sociedad que le impide casi protegerse, a pesar de su inocencia. La narración desde el punto subjetivo del inculpado es asombrosa, descriptiva, cercana, detallista, escrutadora; consiguiendo mediante la misma transferir la desazón del protagonista a quien está contemplando su proceder policial y judicial.
La película pierde cierta intensidad a la hora del metraje cuando se disgrega el asunto entre el conflicto justicia-individuo (en el que se advierte el pánico confeso que Hitchcock tenía a las fuerzas del orden) y el trastorno emocional y psicológico desatado en la figura de la esposa a consecuencia de su penosa situación personal y familiar, principalmente deudas económicas y sentimiento de culpabilidad (regreso de nuevo al tema culpa-inocencia).
Aún así, las estupendas interpretaciones de Henry Fonda y Vera Miles y el inigualable talento fílmico desarrollado por Alfred Hitchcock hacen de este título un magistral ejemplo ilustrativo de la manera de rodar "cine del bueno". Enlaces
Alfred Hitchcock
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