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Uno de los clásicos de terror que realizó la Universal en la década de los 30 basado en la novela gótica escrita por Mary Shelley y una de las grandes obras maestras del género.
La historia del doctor Frankenstein y su obsesión por crear vida, es llevada a la pantalla por James Whale con una eminente carga lírica, acrecentada por un admirable sentido atmosférico y unas notables interpretaciones, en especial la magnífica creación de Boris Karloff como el Monstruo, quien contó con la inestimable colaboración de Jack Pierce como maquillador.
Con un inicio en el cual Van Solan nos advierte en un famoso prólogo del horror que se nos avecina, "Frankenstein" despliega una disquisición sobre la vida y la muerte, el poder de la creación y sus consecuentes cargas, expuestas de manera poética en un ambiente turbador, con escenas inolvidables, como la que muestra al monstruo jugando con la niña al borde del río.
Los habitantes del pueblo, encolerizados por la muerte de la pequeña, dirigen su odio y venganza contra el temible monstruo, sin llegar a comprender que la criatura no es más que un ingenuo recién nacido falto de cariño y comprensión, aislado incluso por su propio "padre".
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Boris Karloff
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