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La refinada y caballerosa amistad entre los personajes aristocráticos de distinto bando (no existe el torpe maniqueísmo) y la creciente relación amistosa entre prisioneros y captores son los principales focos de esta película, narrada de forma magistral por el director y guionista galo, con una sobresaliente capacidad en el trabajo de cámara, su habitual gusto por los planos largos y una excepcional utilización de la profundidad de campo. El realismo poético emanado en todo el film, culmina con un plano final verdaderamente indeleble.
1ª Guerra Mundial. Dos oficiales pertenecientes al ejército francés, el capitán De Boieldieu (Pierre Fresney) y el teniente Maréchal (Jean Gabin), provenientes de muy diferente estrato social, son apresados y conducidos a un campo de prisioneros alemán. Allí entablarán relaciones con otros prisioneros de diferente condición y nacionalidad y con sus captores, dirigidos por el capitán Von Rauffenstein (Erich Von Stroheim).
Además de los valores éticos y estéticos anteriormente mencionados es imposible no destacar las interpretaciones de sus tres principales protagonistas, Jean Gabin, Pierre Fresney y Erich Von Stroheim, este último ciertamente magnífico.
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