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Estupenda sátira típicamente británica producida por los legendarios estudios Ealing y protagonizada por uno de los nombres tótem del cine inglés, Alec Guinness, quien gracias a estas intervenciones en estas amables pero corrosivas comedias ("Ocho sentencias de muerte" u "Oro en barras") alcanzó el estrellato mundial, posteriormente corroborado en la poderosa industria de Hollywood.
Inteligente proposición de difícil resolución ideológica debido a los muchos puntos de derivación de la trama. La relativización del beneficio, el interés general o personal, en definitiva, el propio mecanismo vital de la maquinaria industrial que impide el progreso natural en pos del veleidoso mundo mercantil son algunas cuestiones sonsacadas del visionado de este film muy bien realizado por Alexander McKendrick que flaquea ligeramente en la presentación de los momentos de slapstick y en la vivacidad y aceración de los diálogos, lo que le resta comicidad al interesante asunto.
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Alec Guinness
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