|
Las conexiones familiares son caricaturescas, las amistosas prácticamente no existen y la sentimental, pivote de la acción es simplemente testifical a pesar de las típicas maniobras sexuales propias de la edad y reiterados aspectos imaginativos de ocupación lúbrica.
Su presencia sobre dos ruedas nos sirve para descubrir bellos paisajes de la localidad costera siciliana y para ir contemplando reiteradamente a la hermosa Malena en sus atractivos andares por las calles de Castelcuto, mientras los hombres de la villa la admiran libidinosamente y las mujeres comentan con envidia y acrimonia su porte. Y lo cierto, es que Malena, cuyo marido se encuentra luchando en la 2ª Guerra Mundial, no puede prescindir de su inherente erotismo a pesar de su comportamiento fiel a su combatiente esposo. Este erotismo despierta el deseo general, un deseo que la conducirá a una vida establecida por los cauces señalados en los instintos sacudidos entre quien la rodea y que la condenarán sin remisión por una hipócrita e inflexible comunidad. Sólo cuando el deseo sea aplacado, las miradas masculinas no se turben ante sus pasos y los niños jueguen tranquilos sin percatarse de su presencia será finalmente aceptada.
Fallida fábula de mala y ambigua explicación, desperdicio de su contexto histórico y excesiva reiteración narrativa en un guión muy flojo. Si no estuviera la espectacular Mónica Bellucci paseando su figura, la película sería un fiasco. Con ella, la belleza alcanza notas tan altas que merece la pena verla, a pesar del distanciamiento y nulo trato de Tornatore con el personaje.
Enlaces
Monica Bellucci
© Aloha Criticón. Todos los derechos reservados.
|