Esta subestimada y olvidada joya cinematográfica desarrolla un extraño y sugestivo recorrido por los sentimientos y evocaciones de un hombre de aspecto vital y optimista pero de afligida y obsesiva existencia interna, manifestada en oníricos y surreales pasajes determinados por una dañada memoria.
Un sensacional Burt Lancaster, prodigioso en su forma física a los cincuenta y cinco años de edad, es el protagonista de una película de absorbente y triste tonalidad, entre alucinante y nostálgica, narrada con una libertad formal que aprovecha sus recursos para exprimir con acierto la personalidad del personaje principal y para mostrar un ácido comentario social sobre el fracaso del denominado "sueño americano". |  |
Eleanor Perry (esposa del director del film) adapta un relato corto de John Cheever en este film co-dirigido por Sydney Pollack (la estupenda escena entre Lancaster y Janice Rule, su ex amante) y musicado de forma harto notable por Marvin Hamlisch en su debut como compositor cinematográfico.
Entre las féminas que Ned Merrill va encontrando por su fascinante y acuoso camino destacan la citada Janice Rule ("La jauría humana") y la principiante Janet Landgard, una actriz que no tuvo demasiada fortuna en el cine, ya que tras este título y debido al fracaso comercial del mismo en su época, sólo aparecería en dos películas de escasa categoría, una de ellas el spaghetti western "Al infierno, gringo" (1969).
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