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Un film altamente subestimado que no es más que una obra maestra con mayúsculas dentro de la filmografía española y una de las cumbres del director Juan Antonio Bardem, quien realiza con gran talento una aguda descripción de la rutinaria intrahistoria de una pequeña villa, mostrándonos la cotidianeidad e interacción de sus ambientes y habitantes con tintura agridulce y lírica, maravillosamente pausada.
Con este sereno pero incisivo tacto Bardem nos sumerge en sus vidas y costumbres, conociendo actitudes, escenarios y personajes del lugar, como el cura, el médico, la escuela y el profesor, los bares, las cotillas reprimidas, las crisis matrimoniales…
Este sagaz análisis de la microsociedad se puede extender fácilmente al conjunto de la España de la época. Partiendo de un colectivo perfila con maestría unas individualidades insatisfechas con sus existencias primarias que conviven con una soledad paradójicamente compartida. La presencia de la rubia protagonista revolucionará el quehacer monótono de esos personajes, seres infelices representados por unos intérpretes soberbios como son Antonio Casas, Jean-Pierre Cassel o Julia Gutiérrez Caba. |  |
Construido a base de largos y precisos planos secuencia "Nunca pasa nada" narra una acción que delibera sobre el sentido de la vida y de la complacencia, y que transcurre mayoritariamente en días lluviosos y fríos, que sirven, acompañados por una bella partitura musical escrita por Georges Delerue, para acentúar aún más el tono melancólico y amargo que destila este magnífico film.
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Juan Antonio Bardem

La pequeña y miserable burguesía allí acomodada, vigilante de la buena
apariencia (solo apariencia, el resto no importaba) de los principios
nacional-católicos, se verá convulsionada por la accidental llegada de
una joven francesa, artista de variedades, que por una repentina
enfermedad, deberá permanecer allí varias semanas.
El soplo de aire fresco llegado de más allá de la frontera, hará
reaccionar a sus ciudadanos de diferente manera, ante la evidente
perspectiva de otro tipo de vida fuera de las enclaustradas y
encorsetadas normas del régimen.
El médico que la atiende, un cincuentón frustrado, se enamorará de una
alegría, física y espiritual, que contrasta con su triste existir y sus
clandestinas soluciones; la resignada esposa, también reivindicará su
porción de libertad; el joven profesor, que encarna la nueva savia
social, se verá tentado a huir hacia destinos más abiertos, mientras el
anónimo conjunto popular, simbolizando la conducta política imperante,
no cejará en sus murmuraciones y calumnias, hasta haberse deshecho de la
joven intrusa.
Una escena final desoladora, nos habla a las claras de que, entonces,
aquí “nunca pasaba nada”.
Angel Lapresta
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Juan Antonio Bardem
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