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El film, desde una alta pretensión tanto estética como ética, intenta profundizar en la psicología de sus dos protagonistas (un persecutor reconvertido en servidor de la ley "oficial" porque sabe que la antigua ley del oeste ha cambiado; maestro en el arte del robo y asesinato del perseguido y el referido perseguido, que conserva aún la admiración hacia la figura del maestro a pesar de la traición sufrida) para ofrecer un significado último del comportamiento en un mundo determinado en una época casi fenecida: el salvaje Oeste.
La película, muy bien interpretada por James Coburn y el cantante Kris Kristofferson cuenta con un idóneo tratamiento de las escenas violentas y buenos momentos de lirismo pero en conjunto aburre bastante debido a un ritmo demasido contemplativo, a una historia que nunca termina de enganchar y a la multiplicación de personajes de poco peso, que desordenan el interés del espectador. Bob Dylan, que debutaba en el cine ofrece al film lo mejor de éste, el conocido tema "Knockin' on heaven's door".
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James Coburn
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