Uno de los títulos más importantes en la historia de la cinematografía británica es "La soledad del corredor de fondo", una pelicula de Tony Richardson que ayudó a establecer el "free cinema inglés", una tendencia cinematográfica con constantes estilísticas a la nouvelle vague francesa, que ensanchaba la mirada académica del cine de su país, ahondando principalmente su temática en la problemática social de la gente obrera inglesa.
El resentimiento y la acritud clasista es mostrada de manera vibrante e íntima, afligida y achispada, naturalista y poética. Existe por parte de este "joven airado" un claro manifiesto de combate con el sistema establecido, una rebeldía con un presente y futuro determinado y un inconformismo con una apelmazada comunidad, que solo valora al individuo, en su soledad vital, en pos de su contribución a la consecución del regodeo del poder instituido.
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El encuentro con los corredores del colegio privado, chicos de familias acomodadas, pone de manifiesto también su atadura, desde otra perspectiva más satisfecha, a esa estructura amazacotada e invariable, que estos títulos intentaban poner de manifiesto.
El film, narrado en un crudo blanco y negro y con un clímax realmente palpitante, está basado en una novela de Alan Sillitoe y cuenta con una estupenda interpretación de Tom Courtenay, actor que debutaba en este film.