• Por Antonio Méndez

enrique-jardiel-poncela-critica-amor-se-escribe-sin-hacheSinopsis

Madrid. Elías Pérez-Seltz, llamado Zambombo, es un idealista que cree en el amor. Un buen día recibe una carta de un señor llamado Francisco Arencibia, en la que es informado de que es consciente de que es amante de su mujer, Lady Sylvia Brums, una mujer atractiva, arribista e infiel a la que Zambombo no conoce. Poco después se encontrarán…

Crítica

Si Miguel de Cervantes quiso parodiar a las novelas de caballerías en el Quijote, Enrique Jardiel Poncela se burló de las novelas rosas en “Amor Se Escribe Sin Hache”, su primera novela aparecida en el año 1928 tras sus pasos iniciales en el teatro.

jardiel-poncela-amor-se-escribe-portadaEn el libro, subtitulado “novela casi cosmopolita”, se muestra incesantemente el ingenio de este gran talento cómico, que crea la figura de un antihéroe romántico convertido en personaje trágico a causa de una femme fatale que odia aburrirse y no sentirse deseada. Quizá Jardiel tenía en mente a su expareja Josefina Peñalver.

La novela está narrada en tercera persona con un simpático prólogo autobiográfico (8986 palabras a manera de prólogo) y un apéndice en el que el madrileño imita el estilo de varios autores… Jacinto Benavente, Valle Inclán, Pío Baroja, Azorín… en ficticias valoraciones de su texto.

El libro, con base paródica y absurda, es una aventura romántica e iniciática, con batalla de sexos y toques eróticos. Tiene como centro a un personaje ingenuo que, tras sufrir estrambóticas situaciones por muy diversos escenarios (Madrid, Amsterdam, París, Londres, una isla desierta…) en un ambiente de comedia sofisticada y enloquecida, termina sumido en el desaliño y el desamparo emocional misógino y misántropo…”soy capaz de prender fuego a medio Madrid”.

Jardiel Poncela se muestra brillante en la configuración de una historia de caracteres disparatados, con trazos de surrealismo, ironía, cinismo, incorrección política, referencias a personajes muy dispares… Loreto Prado, Leo Fall, Nietzsche, Schopenhauer… y forma vanguardista, en la que cabe el empleo de aforismos, dibujos, metaficción…

Tiene tramos centrales un tanto pesados, pero en conjunto es una novela muy divertida, aunque no sea difícil discernir su agria visión de la significación del ser humano y sus relaciones en un mundo de desventura, condicionado por la casualidad más rocambolesca.

Ir a la biografía AlohaCriticón de Enrique Jardiel Poncela



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