• Por Antonio Méndez

marcel-schwob-el-rey-de-la-mascara-de-oroEste es uno de los varios volúmenes de relatos cortos que legó a la literatura el talento poco explorado de Marcel Schwob, fenomenal escritor francés llamado en realidad André Mayer que con su opulenta prosa repleta de simbología, ecos oníricos y ambientes foscos logró y logra atrapar a no pocos amantes de la literatura en general y de la fantasía oscura en particular.

A través de sus relatos que nos trasladan a narrativas que tanto se ubican en mundos fantásticos de bella imaginería como en la fabulación histórica o la ciencia-ficción macabra, podemos disfrutar, a la par que de lúcidas historias e interesantes personajes, de su dominio léxico, sus descripciones ricas en adjetivación y poderosas en figuraciones, que conforman, a pesar de que algunas culminaciones caigan en el desencanto, unas atmósferas sutiles y penetrantes.

marcel-schwob-librosAlgunas de las encontradas en “El Rey De La Máscara De Oro (Le roi au masque d’or)” (1892) son “La Peste”, “Las Embalsamadoras”, “La Máquina Parlante” o la homónima, en donde con tono afligido y sugestivo Schwob va desentrañando una historia sobre la apariencia y la falsa realidad que a pesar de su terminación un tanto trivial subyuga por su excelso tratamiento narrativo:

El rey de la máscara de oro se levantó del negro trono después de permanecer sentado durante horas y preguntó la causa del tumulto. Los guardias de las puertas cruzaron las picas percibiéndose el batir del hierro. Alrededor del brasero de bronce se alzaron también los cincuenta sacerdotes situados a la derecha y los cincuenta bufones de la izquierda, y las mujeres en semicículo agitaban sus manos ante el rey. La llama rosa y púrpura que refulgía en la alambrera de broce del brasero hacía brillar las máscaras de los rostros. Imitando al descarnado rey, las mujeres, los bufones y los sacerdotes portaban inmutables figuras de plata, de hierro, de cobre, de madera y de tela. Las máscaras de los bufones mostraban sonrisas mientras que las de los sacerdotes aparecían oscurecidas con rostros de preocupación. Cincuenta rostros hilarantes asomaban a la izquierda y cincuenta rostros tristes fruncían el ceño a la derecha. Mientras tanto, las claras telas que cubrían los rostros de las mujeres remedaban rostros permanentemente graciosos y animados por una sonrisa artificial. Pero la máscara de oro del rey era majestuosa, noble y auténticamente real……

Le roi masqué d’or se dressa du trône noir où il était assis depuis des heures, et demanda la cause du tumulte. Car les gardes des portes avaient croisé leurs piques et on entendait sonner le fer. Autour du brasier de bronze s’étaient dressés aussi les cinquante prêtres à droite et les cinquante bouffons à gauche, et les femmes en demi-cercle devant le roi agitaient leurs mains. La flamme rose et pourpre qui rayonnait par le crible d’airain du brasier faisait briller les masques des visages. A l’imitation du roi décharné, les femmes, les bouffons et les prêtres avaient d’immuables figures d’argent, de fer, de cuivre, de bois et d’étoffe. Et les masques des bouffons étaient ouverts par le rire, tandis que les masques des prêtres étaient noirs de souci. Cinquante visages hilares s’épanouissaient sur la gauche, et sur la droite cinquante visages tristes se renfrognaient. Cependant les étoffes claires tendues sur les têtes des femmes minaient des figures éternellement gracieuses animées d’un sourire artificiel. Mais le masque d’or du roi était majestueux, noble, et véritablement royal….

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