• Por Antonio Méndez

Crítica

Con “Bubblegum” (2004), Mark Lanegan, con la voz más ajada que nunca y acompañado por gente como P. J. Harvey, Josh Homme, Nick Oliveri, Izzy Stradlin o Greg Dulli, alcanza un punto álgido como compositor, lleno de matices y profundidad.

El disco, uno de los más interesantes del año 2004, representa una brillante revisitación de la música blues con, al contrario que sus previos trabajos como solista y prosiguiendo su tendencia a cortes pausados, oscuras atmósferas y cautivadoras melodías, mayor incisión y experimentación en los arreglos rock en base al desarrollo lírico de historias sobre drogas, muerte, sexo y sombrío romanticismo, con dejes de nombres míticos como Tom Waits, Nick Cave o Johnny Cash.

“When Your Number Isn’t Up” abre el álbum. Principado por un triste piano, es un corte oscuro que bien podría haber estado interpretado por Waits o Cash, con un órgano macilento y una imaginería de tono cetrina, enfatizada por la voz cazallosa de Lanegan, trazando una atmósférica viñeta centrada en un personaje al borde de la muerte.

“Hit The City” es una de las joyas del álbum, destacado por los coros y armonías de P. J. Harvey. La canción, con un sonido más sucio y rockero, se significa por un intenso bajo y parece retrotraer al gran cantante a su época grunge.

“Wedding Dress”, pieza blues con ritmo hipnótico, envoltura psicodélica y “badadadada” incluido, es otro de los grandes momentos de “Bubblegum”.

El blues-rock, base del LP, prosigue en la sucia “Methamphetamine Blues” (tema incluido en su EP “Here comes that weird chill”), aquí con coqueteos industriales y ecos de Iggy Pop.

”One Undred Days”, un tema de esperanza empapada de poesía, exhibe su capacidad para escribir baladas de primer nivel, algo perceptible también en “Come To Me”, aquietada, sensual canción de amor que asocia a Mark de nuevo con la voz de P. J. Harvey, la blues “Morning Glory Wine” o “Bombed”, hermosa, desnuda, triste y folkie, con el contraste de voz otorgado por las dulces armonías de Wendy Rae Fowler, la exmujer del propio Lanegan.

Otro tema de tempo lento, “Strange Religion”, con efectos de Aldo Struyff, muestra retazos gospel y country; mientras que el blues pervive en “Like little Willie John”, y el rock en la potente y velvetiana “Sideways in reverse”, la garajera “Driving Death Valley Blues”, la psycho y desenfocada “Can’t Come Down”, o en “Head”, otra pieza con sonidos industriales que recuerda bastante al “All I Know” de los llorados Screaming Trees.

El disco finaliza con la menor pero agradable “Out Of Nowhere”, un medio tiempo acústico con aires españoles (incluso guitarras a lo Love) que bien podría ser parte de la banda sonora de un spaghetti western.

Ir a la biografía AlohaCriticón de Mark Lanegan


Puntuación

AlohaCriticón:
Usuarios:
[Total:14    Promedio:4.3/5]

Tú también puedes votar. Desliza el ratón por las estrellas verdes para dejar tu puntuación

Te puede interesar


Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies