• Por AlohaCriticón

she wants revenge album cover 2006

Sonidos electro-pop con alguna que otra tintura gótica es lo que ofertan estos She Wants Revenge, deudores de la new wave y el post-punk de finales de los 70 y comienzos de los 80, con ascendencia tanto en Joy Division como en Depeche Mode, Bauhaus, The Cure, Sisters of Mercy, Psychedelic Furs, David Bowie o Kraftwerk, cuyo debut también está vinculado sónicamente por algunos con Interpol.

Adam Bravin y Justin Warfield abren su disco con “Red Flags And Long Nights”, en donde suenan hipnóticas guitarras, sonidos psicoespaciales y machaconapercusión electrónica en la configuración de un escenario sexual que ayudado por la expresión oral se torna en gélido y sombrío. Tal voz robótica se vuelve peligrosamente monótona con el paso de los minutos a lo largo de todo el disco, lo que desbarata parte de su pretendida intensidad

“These Things” recuerda a los primeros Depeche Mode. La melodía es simple pero pegadiza, al igual que un estribillo con masturbación femenina. No es de lo peor del álbum.

Kraftwerk, y de nuevo el grupo de Martin Gore, aparece como influencia clara de “Monologue”, una poco, nada interesante pieza dance-pop.

El mejor tema del álbum es “I Don’t Want to Fall In Love”, con base a lo New Order, posee un avivado ritmo dance, un estribillo sencillo y contagioso y una energía global que hará menear el esqueleto al personal sin dificultad, al igual que la dance-pop “Out Of Control”, canción muy monótona con letra más que baladí que festeja el ambiente clubero.

“Broken Promises For Broken Hearts” parece aportar mayores registros vocales con un semblante más afectado y un tempo rítmico acertado con buena labor del bajo pero el desarrollo es intrascendente, sin nada que no se haya escuchado treinta años antes con mayor originalidad y hondura emocional.she wants revenge critica review foto

En “Sister” ya comienzan a cargar los escasos recursos creativos y la similitud en ritmos electrónicos, atmósferas pseudo-oscuras, alusiones sexuales, melodías iterativas, y voces que a veces intentan simular a Ian Curtis y otras a Bowie.

Menos mal que llega algo distinto, “Disconnect”, una especie de interludio ambiental con sonidos acuosos y piano eléctrico que está como si no estuviera. Nadie lo echaría de menos.

“Us” es un calmoso y olvidable corte de pop de sintetizadores a lo Immaculate Fools, “Someone Must Get Hurt” eleva el ritmo pero la rutina ya resulta cansina (la percusión electrónica ya comienza a horadar las neuronas) sin aportar nada nuevo a sus influencias, mientras que “Tear You Apart” nos lleva a sonidos de Joy Division, y con el cierre “She Loves Me, She Loves Me Not” se esperaba una versión del tema de los Herd pero no hubo esa suerte. Qué pena.


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