• Por Antonio Méndez

Los Sonic Youth se evadieron en la madurez de su faceta primigenia más vanguardista-disonante para centrarse más en la escritura de canciones con estructuras y un sentido melódico más accesible para todos los públicos, hecho nada despreciable (sino más bien todo lo contrario) al no pervertir en este estupendo trabajo las claves de su esencia sónica ni plegarse a condiciones que se desliguen en demasía de su concepto como talentosos e influyentes autores independientes de base noise-pop.

La magnífica apertura “Reena” exhibe el talento de Kim Gordon en la escritura (mostrada a lo largo del disco de forma extraordinaria), con una fantástica línea de guitarra, bruñida vocalidad de Kim y un ritmo cabalgante para una melódica pieza de pop guitarrero en donde se parece narrar la historia de un flirteo lésbico (o quizá una simple atracción femenina sin connotaciones sexuales) con vuelta al redil hetero con su amado Thurston…“You keep me coming home again”…

Otros cortes de Kim son “What a Waste”, noise-pop sobre frustración coital y cierta reminiscencia en un tramo melódico con los Easybeats del “Land Of Make Believe”, y “The Neutral”, gema noise-jangle-pop con unas guitarras sensacionales tras el estribillo.

Interpretados por Kim pero compuestos por Thurston Moore son “Turquoise Boy”, largo corte de inicial tono ensoñador con la bajista adoptando una expresión susurrante a lo Nico y un desarrollo repleto de contrastes y ejercicios tan melódicos y circulares como disonantes y atronadores; y ”Jams Run Free”, canción con ecos de los Cure en donde trazan sus característicos pasajes tan seductores a nivel instrumental, con una musculada sección rítmica delineando una atmósfera luminosa, vital, sencillo texto de carácter poético y un enredado-cautivador trabajo guitarrero del dúo Thurston Moore/Lee Ranaldo, fieles seguidores de las pautas de Television que tanto muestran en sus seis cuerdas una crujiente distorsión como bellos y cristalinos sonidos.

Thurston Moore, además de las piezas cantadas por su mujer Kim Gordon, nos lega temas del calibre del ardoroso-amoroso single “Incinerate”, vibrante canción no demasiado desigual a “Reena” en concepto rítmico y melódico, con un ritmo enardecido, jovial, un estribillo pegadizo y una “garajeada” interacción guitarrera entre su autor y Lee Ranaldo; “Sleeping Around”, abrasivo noise-rock con un texto centrado en un promiscuo personaje colocado en el punto de mira de sus chismosos vecinos; o “Pink Steam”, una de sus mejores composiciones con una soberbia parte inicial llena de evocaciones románticas y hermosas texturas instrumentales.

También escribe tres piezas con Thurston en plan Neil Young: “Lights Out”, medio tiempo de sombría atmósfera; “Or”, folk con gradación instrospectiva y ritmos tribales; y “Do You Believe in Rapture?”, pieza de esencia religioso-bélica con apuntes sobre el fanatismo.

Lee Ranaldo también deja su huella compositiva en el disco con “Rats”, disonante corte noise-rock con retazos jazz y funk en donde no faltan pasajes ásperos de distorsión con feedback. Clásico sonido Sonic Youth con alguna inspiración de los Doors más lírico-lisérgicos para este sobresaliente álbum del ya histórico grupo de Nueva York.

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