• Por Antonio Méndez

sonic youth the eternal
Con producción de John Agnello llegó “The Eternal”, disco de los Sonic Youth, uno de los grupos más influyentes de las últimas décadas con su fuzz pop / noise rock de variadas ascendencias: desde el surf instrumental y la psicodelia garajera de los 60 pasando por los Television de Tom Verlaine, la Velvet Underground de Lou Reed, el pop punk, Patti Smith, la vanguardia de John Cage, el art-pop nuevaolero, Neil Young con los Crazy Horse, el hard rock o los sonidos ásperos proto-punk de los Stooges o MC5.

En “The Eternal” no faltan densas capas guitarreras con disonancias y distorsión, textos que viajan de la nadería con coartada del flujo de conciencia a la imaginería hipnótica con logrados pasajes atmosféricos.

El disco se inicia con “Sacred Trickster”, una notable apertura cantada por Kim Gordon, quien trata su propia presencia como integrante de una banda rock sobre una intensa sinergia guitarrera que cruza a Black Sabbath con Patti Smith y Television.

“Anti-Orgasm” es la pieza más brillante del álbum con su flamígera pirotecnia guitarrera, líneas caóticas enlazadas y atmósferas paranoicas, neuróticas, tramos con baterías enloquecidas a lo Keith Moon, armonías vocales 60’s conviviendo con manifestaciones conversacionales, coda space rock… Es como un coito entre el rock bravío de MC5, la psicodelia de los 13Th Floor Elevators y los ejercicios excéntricos de la new wave de los B-52’s.

“Leaky Lifeboat” está dedicada a Gregory Corso, un poeta de la Generación Beat (Kerouac, Ginsberg y compañía). Es un escuchable medio tiempo melódico con empleo de armonías vocales y trazos garaje-psicodélicos, huellas sónicas que se repiten en “Antenna”, otro corte de cierto gusto melódico y ambiente dream pop en donde se crean estampas y costumbres urbanas condicionadas por una atractiva figura femenina. Belleza melódica, voz delicada, telarañas de distorsión en muros noise pop.

Los Stooges vuelven a evocarse en “What We Know”, pieza de tono intrigante con acosador sexual, ardientes riffs hard rock, musculadas, nervudas líneas rítmicas de bajo y guitarra.

En “Calming The Snake”, tema cantado por Kim, pretenden ser muy intensos y atmosféricos con tormentosas guitarras y una base jam surf-noise-psico-rock en donde Gordon nos lleva a un río para hacernos sentir escalofríos con imágenes de cuerpos descuartizados. Demasiado desenfoque global. Emocionalmente fría.

La historia de una niña inocente de destino infausto se narra en “Poison Arrow”, una pieza menor con densas, contundentes guitarras, armonías vocales en el estribillo, ritmos persistentes y una expresión sonora que mezcla a Lou Reed con el noise-dream-pop de Jesus and Mary Chain.

El surf rock, el noise pop y la lisergia se dan la mano en “Malibu Gas Station”, con una intro atmosférica antes del ataque de la distorsión y una lírica con naderías conexas parece ser que inspiradas por andanzas californianas de Britney Spears. Pues mire usted qué cosas… Prff….

El pop-punk de “No Way”, con suspicacias ante una nueva tentación femenina con pasado doloroso por desamor, y el tópico de angustia vital con enfoque esperanzado de “Walking Blue”, un notable tema psicodélico y garaje-pop con luminosa melodía 60’s y armonías vocales a lo Beatles, son dos cortes correctos, pasables, que preludian “Massage The History”, término psicoespacial con invocaciones a muertos en donde con mezclas acústicas y eléctricas y voz afónico-susurrante crean una atmósfera ciertamente atrayente.

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